Nos tomaban por locos; quizá lo fuéramos. Y es muy probable que lo sigamos siendo. Hoy retomamos un borrador del año 2018 para hablar de algo que vuelve a estar de actualidad. Y es que el bendito niño que interpreta de manera genial a Egg lo ha confirmado: Dunk no murió en Refugio Estival. Quizá la mayoría no os acordéis ya de esto. Pero @Ashara Brox nos descrubrió la verdad a muchos: hablemos de que Dunk es Manosfrías.


Dunk es Manosfrías

— Aerys II —


Yo lo sé y tú lo sabes. Hasta el que se dedica a hacer las bromas de caca, culo, pedo y pis de la nueva serie de HBO lo sabe: en los libros de George R. R. Martin, un personaje misterioso de quien no se conoce la identidad pero que incide de forma crucial en la trama tiene que ser alguien. Ahí está Maynard Plumm en Murosblancos, del que incluso sabíamos hasta el nombre. Y no me han hecho falta ni siete líneas para empezar a escribir la frase donde vuelvo a incidir —como tantas veces hace tiempo— en esas magníficas ironías que tan bien afila el viejo George, porque precisamente ese alguien de quien estamos hablando hoy es todo un don nadie.

Seamos serios. ¿Hay pruebas de que Dunk sea Manosfrías? No como tales. Pero, más allá de lo que molaría que Dunk fuera Manosfrías, el sentido narrativo y algunos detalles nos permiten jugar con la idea. Empecemos por lo que sabemos.

Lo que sabemos de Manosfrías

Manosfrías es el nombre con el que Sam y Elí designan a un misterioso personaje que pulula más allá del Muro. Este procede de sus manos negras y frías, que evidencian que, como los espectros, está muerto. Tiempo después, ya en Danza de Dragones y a través de Bran, sabremos que efectivamente está muerto y que, además, «lo mataron hace mucho tiempo», lo que le impide superar las barreras mágicas del Muro y de la cueva del Verdevidente. Parece destinado a errar por toda la eternidad por el Bosque Encantado y las tierras que se extienden Más Allá del Muro.

Sin embargo, a diferencia de los cadáveres controlados por los Otros, Manosfrías puede hablar. Y parece hacerlo en varios idiomas, como cuando su alce desfallece. ¿Quizá esa plegaria que le dedicó a su montura y el idioma que Ser Arlan ha demostrado conocer en la serie y que pertenece a un pueblo para quien sus caballos lo son prácticamente todo estén conectados de algún modo?

Puede ser un curioso guiño. Pero hablando de monturas, un detalle llamativo es que va montado en un alce gigantesco (quizá incluso excesivamente grande a pesar de tratarse de una saga fantástica. Sí, creo que debería extenderme en este paréntesis, porque es de tres por tres metros) y parece haber formado parte de la Guardia de la Noche. Viste ropas negras, conoce detalles que solo un hermano de la Guardia de la Noche podría saber que existen y, además, llama «hermano» a Sam.

¡Hermano! —El grito cortó la noche y atravesó los graznidos de un millar de cuervos. Bajo los árboles, un hombre vestido de los pies a la cabeza con ropas negras y grises montaba a lomos de un alce—. Aquí —llamó el jinete, con el rostro oculto por una capucha.
«Viste el negro.» Sam corrió con Elí hacia él. El alce era grande, muy grande, de tres metros de altura hasta el lomo, con unas astas casi igual de amplias. El animal se dejó caer sobre las rodillas para que montaran.
—Sube —dijo el jinete al tiempo que tendía una mano enguantada a Elí para ayudarla a montar tras él. Luego fue el turno de Sam.
—Gracias —jadeó él.
Sólo cuando cogió la mano se dio cuenta de que el jinete no llevaba guante. La mano era fría y negra, con dedos duros como la piedra.

tormenta de espadas, samwell iii

—¿Por qué? —preguntó Meera—. Si hay una puerta…
—No la encontraréis. Y aunque la encontrarais, no se abriría para vosotros. Es la Puerta Negra. —Sam se dio un tironcito de la raída lana negra de la manga—. Sólo la puede abrir un hombre de la Guardia de la Noche, nos lo dijo él. Un Hermano Juramentado. Con esas mismas palabras lo dijo.
—Él. —Jojen frunció el ceño—. ¿Ese… Manosfrías?
—No era su verdadero nombre —dijo Elí mientras mecía al bebé—. Es como lo llamábamos Sam y yo. Tenía las manos frías como el hielo, pero él y sus cuervos nos salvaron de los hombres muertos, nos trajo hasta aquí a lomos de su alce.
[…]
—No era un hombre verde. Vestía de negro, como un hermano de la Guardia, pero estaba pálido como un espectro y tenía las manos tan heladas que al principio me dio miedo. Pero los espectros tienen los ojos azules y carecen de lengua, o quizá es que ya no saben utilizarla. —El hombre gordo se volvió hacia Jojen—. Os estará esperando. Tenemos que bajar. ¿Tenéis ropas abrigadas? En la Puerta Negra hace frío, y al otro lado del Muro todavía más. Vamos…
—¿Por qué no ha subido contigo? —Meera hizo un gesto en dirección a Elí y a su bebé—. Ellos han subido, ¿por qué él no? ¿Por qué no ha cruzado esa Puerta Negra?
—No… No puede.
—¿Por qué?
—Por el Muro. Dice que el Muro es mucho más que un montón de piedra y hielo. También está hecho de hechizos… hechizos antiguos, muy poderosos. No puede cruzar el Muro.

tormenta de espadas, bran iv

 

Lo que nos gusta pensar

Es cierto que no hay detalles explícitos de que el tipo en cuestión sea especialmente grande ni tampoco de que sea especialmente fuerte. Pero va montado en un alce de tres por tres metros (por si no te había quedado claro en el paréntesis anterior y en la cita que he puesto), la edad nos pasa factura a todos -y el frío, también- y parece ser lo suficientemente fuerte como para sujetar a Hodor y evitar que caiga.

@Edu Baratheon nos enseñó a valorar la importancia de una simple descripción de un relieve, decodificando de la caprichosa silueta de las montañas del Valle de Arryn y las Lágrimas de Alyssa la identidad de los asesinos de Jon Arryn. Si Dunk es Manosfrías, una simple descripción de unos árboles encorvados por el peso del hielo puede convertirse también en algo muy sugerente:

Pero el aire era cortante y frío, y rezumaba miedo. Hasta Verano estaba asustado; se le había erizado el pelaje del cuello. Las sombras se extendían por la ladera, negras y hambrientas. El peso del hielo hacía que todos los árboles crecieran inclinados y retorcidos. Algunos ni siquiera parecían árboles. Estaban apiñados a lo largo de la colina como gigantes, enterrados en nieve congelada desde la raíz hasta la copa, como criaturas monstruosas y deformes encorvadas contra el viento glacial.
[…]
La colina se hizo más empinada y los montículos de nieve se quebraban bajo las botas de Hodor. Hubo un momento en el que una roca lo hizo resbalar, y le faltó poco para rodar cuesta abajo. El explorador lo salvó al sujetarlo del brazo.

danza de dragones, bran ii

 

Pero toca formular la pregunta capciosa. ¿Por qué Bran no dice nada sobre la altura de Manosfrías? ¿Y por qué Eddard Stark no piensa de forma más clara sus recuerdos? Exigencias de guion.

En cualquier caso, no deja de ser curioso que de Hodor se especifique que mide exactamente siete pies de altura (en los apéndices) y que de Dunk se subraye que no llega por una pulgada. La diferencia es mínima, pero Dunk carga a sus espaldas 100 años, más palos encima que el final de Game of Thrones y, como mínimo, una muerte y una resurrección. Quizá a esas alturas, la diferencia sea la suficiente como para que a los chicos la altura de Manosfrías no les resulte tan sorprendente.

El otro punto espinoso es el del tiempo que ha pasado desde que mataron a Manosfrías. Podemos situarlo en torno a unos cincuenta años. Sabemos que fue hace mucho tiempo, pero ¿eso es mucho o es poco? Pues depende de si hablas con la Vieja Tata o con Rickon, la verdad. ¿Es mucho o es poco teniendo en cuenta que lo dice alguien que tiene doscientos años? Imaginad lo que se habría encorvado Dunk en ese tiempo. ¿Pero es mucho o es poco teniendo en cuenta que quien lo dice tiene en cuenta con quién está hablando, y por eso incluso habla el idioma de su interlocutor? Yo tampoco le hablo igual a mis perros que a mi jefe.

—Los primeros hombres nos llamaron niños, o hijos del bosque —dijo la mujercilla—. Los gigantes nos llamaron woh dak nag gran, el pueblo ardilla, porque éramos pequeños y rápidos y nos gustaban los árboles, pero no somos ardillas ni niños. En la lengua verdadera, nuestro nombre significa «los que cantan la canción de la tierra». Mucho antes de que se hablara vuestra antigua lengua, ya llevábamos diez mil años cantando nuestras canciones.
—Sin embargo, hablas en la lengua común —señaló Meera.
Lo hago por él, por el pequeño Bran. Nací en la época de los dragones, y durante doscientos años caminé por el mundo de los hombres para ver, escuchar y aprender. Habría seguido caminando, pero me dolían las piernas y tenía el corazón fatigado, así que volví a casa.
—¿Doscientos años? —preguntó Meera.
—Son los hombres los que son niños —sonrió la mujer.
—¿Tienes nombre? —quiso saber Bran.
—Sí, siempre que lo necesito. —Apuntó con la antorcha hacia la fisura negra del fondo de la cueva—. Nuestro camino nos lleva abajo. Ahora tenéis que acompañarme.
El explorador… —Bran empezó a tiritar otra vez.
—No puede venir.
—Lo matarán.
—No. Lo mataron hace mucho. Venid; abajo hace más calor, y ahí nadie os hará daño. Te espera.
—¿El cuervo de tres ojos? —preguntó Meera.
—El verdevidente.

danza de dragones, bran ii

 

Sí, ya, está complicada la cosa. El que avisa no es traidor: ya he dicho que detalles textuales como tales no tenía demasiados. Y, además, seguro que los recuerdas mejor que yo. Hemos leído varias veces que a Dunk le encantaría visitar el Muro. Sabemos que acompañó a Aemon Targaryen y a Cuervo de Sangre cuando el primero decidió unirse a la Guardia de la Noche. Hemos visto referirse a Brynden de un modo similar al que él se refirió a sí mismo ante Dunk en Murosblancos bajo la identidad de Maynard Plumm, y lo hemos visto referirse también a él del mismo modo que Dunk se refería a sus compañeros de tropelías en el Lecho de Pulgas: amigos y monstruos.

Fue en Murosblancos… A ver, ya he mencionado varias veces Murosblancos y espero que hayas pensado en ello. Pero por si acaso no lo has hecho, voy a recalcar lo irónico que sería el nombre del castillo en el que Dunk conoció a Brynden Ríos si Dunk fuera Manosfrías. Es decir, tiene bastante gracia que, con todo lo grande que es Poniente, justamente estos dos se fueran a encontrar por primera vez en un lugar llamado Murosblancos. Lo digo por el enorme Muro de hielo que serviría de telón de fondo de su futuro y último encuentro.

Dicho esto, prosigo. Fue en Murosblancos donde Dunk portó un escudo peculiar, el de un hombre ahorcado. Manosfrías se tapa el cuello con una bufanda, quizá ocultando el surco de la soga, y sus manos negras bien pueden ser una pista de cómo murió. No sirve de mucho, pero ya vimos este tipo de ejecuciones en el Muro tras la resurrección de Jon Nieve. Y si nos aferramos a los libros, no es difícil que te venga a la cabeza otro zombi revivido que todavía habla (aunque apenas puede) y que, casualidades de la vida —o de la muerte—, se dedica a colgar a todo aquel que considera culpable.

Dunk sobrevivió a la tragedia de Refugio Estival, y textualmente hemos recogido en varios Así Habló Martin que las historias de Dunk y Egg finalizarían con la muerte de Dunk: nunca se refiere a la muerte de ambos ni a la de Egg, ni tampoco a la tragedia de Refugio Estival. El punto final lo marca la muerte de Dunk. En el plano personal, además, si quedaba alguien en el mundo que pudiera compartir la pena por la muerte de Egg, sin duda sería su hermano Aemon Targaryen. De hecho, si Aemon acabó en el Muro fue precisamente para que nadie utilizara su linaje en contra del reinado de su hermano.

Sea como fuere, pudo ser el primer Uro en estar en el Muro, pero sabemos que no fue el último. Y ya fuera por conveniencia o castigo, no hay mejor lugar que el Muro para redimirse: del mismo modo que Dunk defiende el devenir de los acontecimientos en Canción de Hielo y Fuego, encarnaría a la perfección ser ese escudo que defiende los reinos de los Hombres. Porque si no le hizo falta ser ungido para lograr convertirse en el mejor caballero errante de todos los tiempos, tendría sentido que ni siquiera la muerte fuera un obstáculo suficiente para poner fin a su guardia. Dunk no entiende de juramentos ni protocolos, y así es como nos lo encontramos, errando por el Bosque Encantado y dispuesto a socorrer a aquel que necesite su ayuda, tendiendo puentes con las aventuras que leemos en los cuentos.

El sentido narrativo

¿Pero qué mierdas dices de que Dunk defiende el devenir de los acontecimientos en Canción de Hielo y Fuego? Ya, claro. A ver, voy. ¿Recuerdas cuando Bran escucha la historia del Caballero del Árbol Sonriente? ¿Recuerdas cómo intenta anticiparse a la historia, porque sabe cómo son las historias? De hecho, la historia no le convence demasiado precisamente porque no encaja como debería; no cumple con lo que son las historias o los cuentos. Pero las aventuras de Dunk y Egg son eso, cuentos. Esa sensación que persigue Bran al modificar la historia es lo que siento cuando pienso que Dunk es Manosfrías. Y te voy a contar por qué.

Pensemos por un momento por qué, de todo el universo que ha creado GRRM, el escritor se decantaría precisamente por contarnos estos cuentos sobre esta inolvidable pareja. Por una parte, porque de fondo tenemos el telón de los Fuegoscuro, un apoyo magnífico para los dragones negros que veremos en la saga principal. Por otra, porque a través de los ojos de Dunk podemos ver que si bien los Targaryen perdieron a los dragones durante la Danza, ahora van a ser los propios dragones de carne y hueso los que van a empezar a escasear. De hecho, es especialmente poético que en El Caballero Errante todo se precipite por la «muerte» de la marioneta de un dragón. Pero esta va a ser una tendencia general en la vida de Dunk: si descontamos a Cuervo de Sangre, quien debería tener también más de cien años en ese momento, el hecho de que al comienzo de la Rebelión de Robert quedaran solamente siete Targaryen vivos merecía una explicación.

Y, ya que sale a colación, es innegable que Cuervo de Sangre también es uno de los motivos por los que las historias de Dunk y Egg son una elección tan propicia. Su importancia en los cuentos, sin duda ascendente, y en la saga original está fuera de toda duda. En palabras de @Edu Baratheon —hablando en torno a Brynden y su trascendencia en la trama de todo el mundo creado por Martin—, «la Canción comienza realmente en los Cuentos».

Y, efectivamente, si GRRM eligió a Dunk es porque sin él directamente no existiría la saga. Sin Dunk, Baelor no habría muerto, y no sabríamos las consecuencias en la línea sucesoria que eso habría podido tener. Sin Dunk, quizá Egg no hubiese estado en Dorne durante la Gran Epidemia Primaveral, y tampoco sabríamos las consecuencias en la línea sucesoria que eso habría podido tener. En caso de reinar, quizá su apego a la gente común no hubiese sido tan notorio sin Dunk ni sus aventuras por todos los reinos, estableciendo mejores relaciones con las grandes casas de Poniente. Quizá en esa coyuntura, Egg no se hubiese dejado llevar por los sueños con dragones para imponer sus reformas. Es posible que Refugio Estival siguiera siendo un palacio, y no la materialización de la melancolía. Pero lo que sí sabemos es que la vida de Dunk condujo inexorablemente hasta allí. Y allí, ese pie que se cobró la vida de un príncipe, salvó la vida de otro. Exactamente la del príncipe que tenía que salvar, ¿no?

Si no hubiera peleado, me habríais cortado la mano y el pie. A veces me quedo ahí sentado, bajo el árbol, me miro los pies y pienso: ¿de verdad me hacían falta los dos? ¿Cómo es posible que mi pie valga la vida de un príncipe? […] ¿Es posible que una mañana necesite este pie, que el reino necesite este pie más que la vida de un príncipe?

el caballero errante

 

El único registro escrito que sobrevivió sobre la tragedia de Refugio Estival fue el del archimaestre Gyldayn. Podemos leer lo que queda de él en El Mundo de Hielo y Fuego, en una bonita página que recoge el nacimiento de Rhaegar frente al edificio en llamas: «las llamas fuera de control… se elevaban…quemaban tanto que…habrían muerto, de no haber sido por el valor del lord coman…».

De nuevo, las exigencias del guion hicieron que la tinta cayera sobre los papeles de Gyldayn justamente en las partes más interesantes.

—Es que siempre está con la mujer roja y… mucho me temo que no es dueño de sus actos. Tanto hablar de un dragón de piedra… Es una locura, os lo digo yo, una locura. ¿Acaso no aprendimos nada de Aerion Fuegobrillante, de los nueve magos, de los alquimistas…? ¿Acaso no aprendimos nada de Refugio Estival? Esos sueños de dragones nunca han traído nada bueno, así se lo dije a Axell. Mi idea era mejor. Más segura. Además, Stannis me había dado su sello, me había dado su venia para gobernar. La Mano habla con la voz del rey.

tormenta de espadas, davos iii

 

Y por más interesantes no me refiero a los dragones, porque ya sabíamos que lo que pasó en Refugio Estival estuvo de alguna manera vinculado a ellos desde Tormenta de Espadas. Aquello que el registro de Gyldayn no muestra es más importante, más trascendente, y completamente desconocido. Así que me lo voy a inventar: lo verdaderamente impactante es que Dunk sobrevivió, y que consiguió salvar a tres personas.

Piensa en Ser Duncan el Alto, socorriendo a una Rhaella a punto de dar a luz, mientras las llamas consumen el palacio veraniego de los Targaryen. Dunk carga con ella en sus brazos, apartando escombros y abriendo puertas con ese pie que los dioses quisieron que conservara. ¿Y por qué Rhaella? Porque ser Duncan el Alto nunca dejó de ser Dunk. Y como el mejor caballero, tiene un código de honor y unos principios. Mujeres y niños primero. ¡Machista!

Fue el Lord Comandante de la Guardia Real quien permitió que Rhaegar Targaryen naciera. Y es escuchar el nombre del melancólico príncipe y todo el mundo gira la cabeza, porque parece ser él el príncipe que tenía que ser salvado, ¿no? Volvamos un momento a Vado Ceniza, y recordemos que solo la muerte puede pagar la vida; en el juicio a siete, Baelor no fue el único que murió: las tres vidas segadas en Vado Ceniza pagaron la salvación de Rhaegar, pero también la de Aerys y Rhaella.

Si no hubiera peleado, me habríais cortado la mano y el pie. A veces me quedo ahí sentado, bajo el árbol, me miro los pies y pienso: ¿de verdad me hacían falta los dos? ¿Cómo es posible que mi pie valga la vida de un príncipe? […] ¿Es posible que una mañana necesite este pie, que el reino necesite este pie más que la vida de un príncipe? Y dos vidas más, las de los Humfreys, que también eran buenos hombres.

el caballero errante

 

Y ahora sí que puede decirse que gracias a que estos tres consiguieron salvarse, la Canción de Hielo y Fuego pudo seguir sonando. Porque Rhaegar podría secuestrar a Lyanna y concebir a Jon, Aerys y Rhaella podrían concebir a Daenerys y el hielo y el fuego… Espera, espera, baja el volumen de la BSO de Game of Thrones y piensa en el tipo cagando detrás de un árbol.

No quiero perder el foco. Yo estaba hablando de Manosfrías, de Más Allá del Muro, de un tipo resucitado que pasa de ser el níveo Lord Comandante de la Guardia Real a un explorador errante vestido con harapos negros y condenado a vagar eternamente por las tierras congeladas que se extienden hacia el corazón del Invierno. Como Tanselle, Ser Eustace o Murosblancos, por ahí surgirían otras aventuras que vivir: por ejemplo, ayudar a que un hermano de la Guardia de la Noche, Sam, atraviese el Muro de vuelta portando un misterioso cuerno, o que un pequeño e indefenso chiquillo que toda la vida ha soñado con ser caballero, Bran, alcance la cueva del verdevidente.

Así que redirijamos nuestra atención hacia lo que mola: porque si Dunk no hubiese salvado a Aerys, Rhaella y Rhaegar, el pacto matrimonial entre Catelyn Tully y Brandon Stark no habría sido tan urgente. Es probable que Brandon Stark no hubiese acudido a Desembarco del Rey. Seguramente, Cat no habría tenido que casarse con Ned. Y, por supuesto, nuestro pequeño Bran no habría existido. Su nacimiento en cualesquiera otras condiciones habría sido tan improbable como el reinado de Egg.

En definitiva, Dunk se las ingeniaría para estar en el centro de todo, tal y como sucede en las aventuras que comparte con Egg, y GRRM conseguiría que un auténtico don nadie fuera el verdadero motor de su historia. Huevo y cuervo, hielo y fuego, olmo y arciano, cometa rojo y estrella fugaz, el propio destino del mundo pendiente de que un hombre sencillo mienta sobre su condición e intente ser la mejor versión de sí mismo. Protegiendo, ayudando, incluso después de muerto. Esta es una historia sobre la que podrán pasar cientos de años, podrá ser una historia de hace mucho tiempo, pero que siempre encajará.