¡Piedra, piedra, piedra! Sí, habéis leído bien, leales; las piedras están aquí. Aunque a lo largo de varios meses (o quizá años) habréis visto esas palabras en la sección de comentarios, que fue donde se fraguó esta larga travesía, hoy por fin ha llegado el momento de ver su plasmación en esta serie de ensayos. Una serie que comenzó no siendo una serie, sino un pequeño ensayo, para luego pasar a ser de tres partes, que después pasaron a ser seis, para terminar en nada menos que nueve (o más, quién sabe). Sí, un crecimiento exponencial que, junto a la lentitud del proceso de escritura, daba pie a pensar que nunca saldría adelante. Pero al fin, tras más de 1.000 días desde que decidí explorar el increíble mundo de las piedras, aquí está la primera parte de esta serie que tanto he disfrutado escribiendo y, al mismo tiempo, tantos quebraderos de cabeza me ha dado. Antes de comenzar, quiero dar mi agradecimiento a todos los leales por vuestra paciente espera, en especial a mis compañeros del staff que tanto me han ayudado y aguantado. ¡Gracias!

Esta primera entrega se centra, sobre todo, en el juego político y en las intrigas palaciegas de cierto personaje. Sin embargo, la parte esencial del ensayo incidirá, de un modo tangencial, en el significado que entraña la palabra «piedra». En realidad, este será más bien el punto de partida y la base para que, en las próximas entregas, profundicemos aún más en las implicaciones de ese término, pero lo que veremos a continuación trata de visualizar el juego de palabras que Martin usa con ciertos misterios de la saga. Se trata, en concreto, de un tema que puede resultar evidente para muchos, pero que es vital para establecer los cimientos sobre los que iremos construyendo piedra sobre piedra; y, al mismo tiempo, quizá sirva para colmar ciertas lagunas que a día de hoy encontramos en los libros.


Aguas fantasmales

— Eduardo Baratheon —


Juego de Tronos comienza con la muerte inesperada de Jon Arryn, la Mano del rey Robert, señor del Nido de Águilas y Defensor del Valle. Su repentino e inesperado fallecimiento supone el inicio de la primera gran partida del juego de tronos y nuestro comienzo en los libros. Lysa Arryn regresa al Nido de Águilas tras la muerte de su esposo y Robert Baratheon acude a Invernalia para ofrecerle a Eddard Stark el cargo vacante de Mano. Aunque Ned se muestra reticente a aceptar la oferta del rey, todo cambia cuando Catelyn recibe una carta codificada de su hermana que afirma que Jon Arryn fue asesinado por Cersei Lannister. Es entonces cuando, convencido por su esposa y el maestre Luwin, Ned acepta la proposición de su amigo y viaja al sur para llevar a los asesinos ante la justicia del rey.

Jon Arryn, por Allan Douglas

En Desembarco del Rey, Ned investiga la verdad acerca de la muerte de su mentor. Como todo aquel que puede arrojar algo de luz se encuentra en el Valle o en Rocadragón, Ned decide confiar en la ayuda que le prestan los miembros del Consejo Privado del rey. El Gran Maestre Pycelle desecha la idea de que la anterior Mano fuese asesinada y señala que estuvo hojeando un pesado libro llamado Linajes e Historias de las Grandes Casas de los Siete Reinos, del Gran Maestre Maellon. Meñique, por su parte, aporta el testimonio de cuatro personas que estuvieron al servicio de Arryn en la capital. Con su colaboración, Ned averigua la existencia de varios bastardos de Robert esparcidos por la ciudad. Y, por último, Varys confirma sus sospechas: Jon Arryn había sido envenenado con «Lágrimas de Lys», un extraño y potente veneno. Valorando estos indicios y gracias a la revelación de Sansa, Ned descubre que los hijos de Cersei no son de Robert, sino vástagos nacidos del incesto con Jaime Lannister.

¿Quién asesinó a Jon Arryn?

Al igual que en Asesinato en el Orient Express, a lo largo del primer libro encontramos un variado elenco de posibles asesinos. Desde el principio, George R. R. Martin no duda en jugar a los detectives con los lectores, utilizando el misterioso asesinato a modo de cebo para captar su atención en la que fue la primera entrega de la saga. Sin embargo, no es necesario remontarse a libros posteriores para averiguarlo, sino que la respuesta al enigma se encuentra en el mismísimo Juego de Tronos. Pero antes de profundizar en esa idea, sería conveniente que, siguiendo la retahíla de sospechosos que ofrece Martin, analicemos cada uno de los posibles culpables y sus motivos.

Cersei Lannister

Sin duda alguna, Cersei es la primera sospechosa que se nos viene a la cabeza nada más comenzar el libro. Además de la carta encriptada en la que Lysa la acusa directamente a ella, se repite constantemente un dicho muy extendido en Poniente: «el veneno es arma de mujer». De hecho, durante su estancia en Invernalia se nos da a entender que, de algún modo u otro, la reina estuvo involucrada en el asesinato.

—Lord Eddard jamás había mostrado el menor interés por nada que sucediera al sur del Cuello —dijo la mujer—. Jamás. Planea algo contra nosotros, te lo digo yo. Si no, ¿por qué iba a abandonar sus tierras?
—Por mil razones. Por deber. Por honor. Porque quiere ver su nombre en letras grandes en el libro de la historia, o por escapar de su esposa, o por ambas cosas a la vez. A lo mejor quiere estar en un sitio cálido por una vez en la vida.
—Su esposa es la hermana de Lady Arryn. Y me extraña que Lysa no estuviera aquí para darnos la bienvenida con sus acusaciones.
Bran miró abajo. Había una cornisa muy estrecha bajo la ventana, apenas tenía unos centímetros de anchura. Trató de descender hacia ella. Estaba muy lejos, no llegaría.
—Te preocupas demasiado. Lady Arryn no es más que una estúpida miedosa.
—Esa estúpida miedosa compartía el lecho de Jon Arryn.
—Si supiera algo a ciencia cierta habría hablado con Robert antes de huir de Desembarco del Rey.
—¿Tú crees? Robert ya había accedido a poner en custodia como pupilo a ese enfermizo hijo suyo en Roca Casterly. No, ni en sueños. Sabía que el crío sería rehén de su silencio. Ahora que está a salvo en su Nido de Águilas puede que se sienta más valiente.
—Madres. —La palabra en labios del hombre tenía el tono de una blasfemia—. Eso de parir os afecta a la cabeza. Estáis todas locas. —Soltó una carcajada. Fue un sonido amargo—. Deja que Lady Arryn sea tan valiente como guste. Da igual qué sepa o crea saber, no tiene ninguna prueba. — Hizo una breve pausa—. ¿Verdad?
—¿Crees que el rey le exigirá pruebas? —replicó la mujer—. Ya te lo he dicho. No me ama.
—¿Y quién tiene la culpa de eso, querida hermana?

juego de tronos, bran ii

 

Si bien Cersei niega haber asesinado a Jon Arryn, este fragmento evidencia su preocupación por lo que su esposa pueda llegar a contar. Si teme las acusaciones o pruebas que Lysa pueda verter sobre ella, es porque, evidentemente, algo tuvo que ver en todo este asunto. Piensa que la viuda del Valle conoce el secreto que propició la muerte de su esposo.

Cersei Lannister, por Magali Villeneuve

Por otro lado, también es motivo de sospecha el hecho de que Tywin accediera a tomar al pequeño Robert como pupilo, aun cuando no acostumbraba a hacerlo. Como Cersei confiesa, se trata claramente de una medida disuasoria, pues ya sabemos qué implicaciones suele tener en Poniente que un noble acoja en su casa al hijo de otro. No obstante, en la siguiente entrega retomaremos la cuestión del pupilaje para analizarla con más detenimiento.

Gran Maestre Pycelle

Otro candidato muy plausible es el Gran Maestre Pycelle. Cuando Ned le solicita información sobre la muerte de Jon Arryn, el anciano maestre afirma que no parecía él mismo últimamente, a diferencia de lo que dice el resto de testimonios. Atribuye su repentina enfermedad a un catarro estomacal que podría haberle causado el vino helado que solía tomar. Y aunque de momento nada de esto haga sospechar de Pycelle, sí hay una parte en su relato que resulta extraña: expulsó al maestre de la Mano mientras intentaba tratarlo.

Tengo entendido que expulsasteis al maestre Colemon.
El asentimiento del Gran Maestre fue tan lento y deliberado como el avance de un glaciar.
Así fue, y me temo que Lady Lysa no me lo perdonará jamás. Puede que me equivocara, pero en aquel momento me pareció lo mejor. El maestre Colemon es como un hijo para mí, y soy el primero en reconocer y admirar su talento, pero es joven, y a menudo los jóvenes no comprenden la fragilidad de un cuerpo envejecido. Estaba purgando a Lord Arryn con pócimas y jugo de pimienta. Temí que eso lo matara.

juego de tronos, eddard v

 

En este momento de la historia, aún no existen indicios suficientes para sospechar de Pycelle como estrecho colaborador de los Lannister, a quienes ha servido desde siempre; pero después de desvelar Varys qué veneno se utilizó para asesinar a Jon Arryn, una reacción inesperada sacude al gran maestre durante una reunión del Consejo Privado.

—Mormont desea un perdón real más que ninguna otra cosa —les recordó Lord Renly.
—Más que ninguna otra cosa —dijo Varys—, pero para disfrutarlo tendría que seguir con vida. A estas alturas la princesa debe de estar cerca de Vaes Dothrak, donde desenfundar una hoja afilada significa la muerte. Si os contara lo que le harían los dothrakis al desgraciado que se atreviera a esgrimir un arma contra una khaleesi, no dormiríais esta noche. —Se acarició una mejilla empolvada—. En cambio, un veneno… las lágrimas de Lys, por ejemplo. Khal Drogo no tendría por qué saber que no se trató de una muerte natural.
Los ojos adormilados del Gran Maestre Pycelle se abrieron de golpe. Miró al eunuco con desconfianza.
—El veneno es arma de cobardes —protestó el rey.

juego de tronos, eddard viii

 

Gran Maestre Pycelle

Gran Maestre Pycelle, por Thaldir

Este fragmento no indica expresamente que Pycelle fuera el asesino de Arryn, pero parece confirmar que sí conoce, al menos, qué provocó su muerte; es más, posee un frasco de Lágrimas de Lys en su colección personal de medicamentos. A partir de aquí, no sería extraño pensar que quizá fuera él quien envenenara a la Mano, aunque no lo llegara a admitir en su confesión.

—No, ya sé que el jabalí os hizo el trabajo sucio… pero si lo hubiera dejado a medias, no me cabe duda de que lo habríais terminado.
—Era un mal rey… engreído, borracho, lujurioso… hubiera acabado por repudiar a su reina, a vuestra hermana… por favor… Renly conspiraba para traer a la doncella de Altojardín a la corte, para que sedujera a vuestro hermano… es la verdad de los dioses…
¿Y para qué conspiraba Lord Arryn?
Lo sabía —dijo Pycelle —. Lo de… lo de…
—Ya sé qué sabía —le espetó Tyrion, que no tenía ningunas ganas de que Shagga y Timett se enterasen también.
Iba a enviar a su esposa al Nido de Águilas y a su hijo a Rocadragón como pupilo… pensaba actuar…
De manera que lo envenenasteis para que no hiciera nada.
No —se resistió débilmente Pycelle. Shagga gruñó y lo agarró por la cabeza.
Tenía la mano tan grande que podría aplastar el cráneo del maestre como si fuera un huevo.
Tch tch —dijo Tyrion—. Vi las lágrimas de Lys entre vuestras pócimas. Y echasteis al maestre de Lord Arryn para atenderlo vos mismo y así aseguraros de que moría.
¡Eso es falso!
—Necesita un afeitado más apurado —sugirió Tyrion—. Otra vez por la garganta.
El hacha se movió de nuevo, raspando la piel. Los labios de Pycelle temblaban, la saliva espumeaba entre ellos.
Intenté salvar a Lord Arryn. Os lo juro…
—Ve con cuidado, Shagga, que lo has cortado.
—Los hijos de Dolf son guerreros —gruñó Shagga—, no barberos.
Cuando vio que un reguerito de sangre le manaba del cuello y le caía sobre el pecho, el anciano se estremeció y lo abandonaron las últimas fuerzas. Parecía hundido, más menudo y frágil que cuando habían entrado.
Sí —sollozó—, sí, Colemon lo estaba purgando, así que lo eché. La reina necesitaba que Lord Arryn muriera, no lo dijo con esas palabras, no podía, Varys estaba escuchando, siempre escucha, pero la miré y lo supe. Aunque no fui yo quien le administró el veneno, os lo juro. —El anciano se echó a llorar—. Varys os lo puede decir, fue el chico, Hugh, su escudero, seguro que lo hizo él, preguntad a vuestra hermana, preguntádselo.

choque de reyes, tyrion vi

 

Cuando ya ve peligrar su vida, Pycelle admite haber rematado a la Mano en su lecho de muerte por orden de Cersei. Quizá el Gran Maestre no administrase el veneno a Jon Arryn, pero sí confiesa haberlo dejado morir por el efecto del mismo. Según él, fue ser Hugh, el escudero de Arryn, quien realmente lo hizo y, como se desprende de esta conversación, lo saben tanto Varys como Cersei, a la que Pycelle se remite de forma desesperada. Resulta complicado asegurar con certeza si la reina ordenó a ser Hugh envenenar a su señor, pero esta sospecha adquiere fuerza si prestamos atención al fatídico “accidente” en las justas del Torneo de la Mano, que se cobró la vida del joven caballero.

Ser Hugh del Valle

Ser Hugh del Valle, por Tommy Patterson

Aunque Lysa se llevó al Valle a la mayoría de su séquito, en Desembarco del Rey se quedaron algunos de sus antiguos sirvientes: una ayudante de cocina embarazada, un caballerizo que se alistó en la Guardia de la Ciudad, un criado despedido por hurto y ser Hugh del Valle, antiguo escudero de Jon Arryn. Al morir la Mano, después de cuatro años a su servicio, ser Hugh fue nombrado caballero por Robert sin ninguna razón aparente. Dado su afán por conseguir dicho título, puede resultar lógico que el rey se lo concediese en memoria de Jon Arryn, aunque lo más seguro es que alguien cercano al rey, como Cersei, auspiciara su ascenso como recompensa por sus servicios.

Además, ser Hugh ni siquiera podía hacer frente a los gastos que acarreaba su nueva posición, de modo que no es descabellado sospechar que, por otro lado, alguien le prestase el dinero necesario para adquirir una armadura y participar en el torneo. Pero más sospechoso aún es que, justo antes de que Ned tuviera ocasión de hablar con él, muriese en extrañas circunstancias a manos de la Montaña.

—No había otro que lo superase —repitió el Perro—. Desde luego que no. Nadie ha podido superar a Gregor, nunca. Ese chico de hoy, el de la segunda justa, qué lástima, ¿no? Lo has visto, ¿verdad? El pobre idiota no pintaba nada en este torneo. No tenía dinero, ni escudero, ni nadie que lo ayudara a ponerse la armadura. Llevaba el gorjal mal ajustado. ¿Crees que Gregor no se dio cuenta? ¿Crees que la lanza de «Ser» Gregor fue a acertarle ahí por casualidad? Si lo crees es que tienes la cabeza hueca como la de un pájaro. La lanza de Gregor se clava donde quiere Gregor. Mírame. ¡Mírame! —Sandor Clegane le puso una mano enorme bajo la barbilla y la obligó a alzar la vista. Se acuclilló ante ella y acercó la antorcha—. Bonito espectáculo, ¿verdad? Mírame bien. Es lo que deseas. Lo has estado deseando todo el viaje por el camino real. Pues mírame bien.

juego de tronos, sansa ii

 

Sandor Clegane no cree que la muerte en la liza del recién armado caballero sea casual. No al menos en lo que respecta a la actuación de su hermano mayor, ser Gregor. Pero aunque sea difícil afirmarlo con rotundidad, también es cierto que da la impresión de que se movieron ciertos hilos para que ser Hugh, un novato, justase contra un caballero tan salvaje como la Montaña. No sería la primera vez que sucede algo así en un torneo, como nos demostró ser Uthor Underleaf en El Caballero Misterioso.

Por otro lado, es preciso recordar que el blasón de ser Hugh está basado claramente en el de Casa Arryn, pero no hace gala de ningún tipo de apellido noble; únicamente se conoce la existencia de su madre, que al parecer vive sola en el Valle.

—Lo he velado yo —dijo Ser Barristan Selmy mientras contemplaban el cadáver del carro—. No tenía a nadie aquí. Me han dicho que su madre vive en el Valle.
A la luz pálida del amanecer, el joven caballero parecía dormido. En vida no fue atractivo, pero la muerte le había suavizado los rasgos bastos y las hermanas silenciosas lo habían vestido con su mejor túnica de terciopelo. El cuello alto ocultaba los destrozos que la lanza le había causado en la garganta. Eddard Stark miró al muchacho, y se preguntó si había muerto por su culpa. Un abanderado de los Lannister lo había matado antes de que Ned tuviera ocasión de hablar con él. ¿Pura casualidad? Ya nunca lo sabría.
Hugh fue escudero de Jon Arryn durante cuatro años —siguió Selmy—. En su memoria, el rey lo nombró caballero antes de emprender el viaje hacia el norte. El chico lo deseaba con todo su corazón. No estaba preparado.
—Nadie lo está. —Ned había dormido poco y mal, y se sentía tan cansado como si tuviera mil años.
—¿Para que lo nombren caballero?
—Para que lo maten. —Ned lo cubrió con la capa, una tela azul manchada de sangre, bordeada de lunas. Cuando la madre preguntara por qué había muerto su hijo, le dirían que había luchado para honrar a la Mano del Rey, Eddard Stark, reflexionó con amargura—. Esto era innecesario. La guerra no es ningún juego. —Se volvió hacia la mujer que estaba junto al carro. Vestía de gris, y tenía el rostro oculto, sólo se le veían los ojos. Las hermanas silenciosas preparaban a los hombres para la tumba, y mirar el rostro de la muerte era un mal presagio—. Enviad su armadura al Valle. A la madre le gustará conservarla.
—Vale al menos una pieza de plata —señaló Ser Barristan—. El chico se la hizo forjar especialmente para el torneo. Un trabajo sencillo, pero de calidad. No sé si habrá terminado de pagar al herrero.
—La pagó ayer, mi señor, y a un precio muy alto —replicó Ned. Se volvió de nuevo hacia la hermana silenciosa—. Enviadle la armadura a su madre. Yo trataré con el herrero.

juego de tronos, eddard vii

 

Por lo que se da a entender, ser Hugh no pertenecía a ninguna casa noble o de caballería conocida; más bien parecía proceder de un extracto social humilde. En ese caso, ¿cómo pudo llegar a ser escudero durante cuatro años de uno de los grandes señores de Poniente y la segunda autoridad del Reino? En palabras de Varys, era un muchacho que se lo debía todo a Lord Arryn; pero cuando todo el séquito de los Arryn se fue con Lysa, él se quedó en la capital y “prosperó” por su cuenta. Pero en realidad no estaba preparado para ejercer de caballero y, ya fuese por sus ansias de serlo o alentado por alguien, decidió participar en un torneo sin preparación, sin escudero y sin dinero, a menos que alguien se lo proporcionara.

Con ese dinero ser Hugh se hizo fabricar expresamente para el torneo una armadura del valor de una pieza de plata. ¿Quién se lo dio? Existen muchas posibilidades: desde una provisión de fondos del rey Robert para el recién nombrado caballero hasta alguien interesado en recompensarle por sus servicios de espionaje, por ejemplo. El consejero de la moneda jamás se negaría a dárselo, en cualquier caso. Sin embargo, antes de que Ned pudiera siquiera hablar con él, ser Hugh murió en el torneo del modo más insospechado y a manos de un abanderado de los Lannister. Y ya fuese un accidente o un susurro de Cersei a su perro rabioso, Varys admite la conveniencia de su muerte.

¿Quién le suministró el veneno? —Ned tenía que saber el resto.
Algún amigo querido, alguien que a menudo compartía con él el pan y el vino, no me cabe duda. Pero, ¿cuál? Había tantos… Lord Arryn era un hombre bondadoso y confiado. —El eunuco suspiró—. Había un muchacho… le debía a Jon Arryn todo lo que tenía, todo lo que era, pero cuando la viuda huyó al Nido de Águilas junto con todo su séquito, él se quedó en Desembarco del Rey y prosperó. Siempre me alegro de ver que los jóvenes prosperan en la vida. —Su voz volvía a ser un látigo, cada palabra un golpe—. Debía de ser una figura galante en el torneo, ¿verdad?, con la armadura nueva, la capa ribeteada de lunas… Lástima que muriera tan joven… y de manera tan inoportuna, antes de que pudierais hablar con él.
El escudero —dijo Ned. Sentía como si a él también lo hubieran envenado—. Ser Hugh.Engranajes dentro de engranajes dentro de engranajes. El corazón le latía a toda velocidad—. Pero, ¿por qué? ¿Por qué en estos momentos? Jon Arryn fue la Mano del Rey durante catorce años, ¿qué hacía ahora para que lo mataran?
Preguntas —replicó Varys al tiempo que salía por la puerta.

juego de tronos, eddard vii

 

En esta conversación con Eddard, Varys señala claramente al escudero como el culpable del asesinato. Nunca sabremos a ciencia cierta si ser Hugh tuvo algo que ver con la muerte de Jon Arryn, pero de momento todos lo señalan a él. Quién sabe si con otras intenciones, pues no hay pruebas de ello. Ahora bien, Varys solo cuenta la información que le interesa y, en este momento, actúa como un malabarista para evitar que la situación le perjudique más de lo que ya lo ha hecho.

Varys, la Araña

Pero el eunuco, obviamente, tampoco se libra de las sospechas. Cuando Arya se dedica a perseguir gatos por la Fortaleza Roja, acaba perdida en el entresijo de túneles secretos y pasadizos que la recorren. Allí escucha la conversación entre dos extraños hombres: Varys, el consejero de los rumores, e Illyrio Mopatis, un magíster de Pentos.

… ha encontrado a uno de los bastardos —decía uno—. El resto no tardarán en llegar. Un día, dos, un par de semanas…
—Y cuando lo descubra, ¿qué hará? —preguntó una segunda voz, con el acento suave de las Ciudades Libres.
—Sólo los dioses lo saben —replicó la primera voz. Arya alcanzó a divisar un jirón de humo gris, procedente de la antorcha, que se retorcía como una serpiente en su ascenso—. Los muy imbéciles intentaron matar a su hijo, y lo que es peor, fueron unos chapuceros. No es el tipo de hombre que olvida esas cosas. Te lo aseguro, tanto si nos gusta como si no, el lobo y el león se van a enfrentar muy pronto.
Demasiado pronto, demasiado pronto —se quejó la voz con acento—. ¿De qué nos sirve una guerra ahora? No estamos preparados. Retrásalo.
Es como si me pidieras que detuviera el tiempo. ¿Me has tomado por un mago?
—Ni más ni menos —contestó el otro dejando escapar una risita.

[…]

—¿Qué quieres que haga? —preguntó el que llevaba la antorcha, un hombre gordo que vestía una capa corta de cuero.

[…]

Si una Mano puede morir, ¿por qué no otra? —replicó el hombre que hablaba con acento; lucía una barbita amarilla de dos puntas—. Ese baile ya lo has bailado, amigo mío.

[…]

Aquello fue entonces, y esto es ahora. Y esta Mano no es igual que la otra —dijo el hombre de la cara marcada mientras se dirigían hacia el pasillo.

[…]

Es posible —dijo el de la barba de dos puntas, que se había detenido para recuperar el aliento tras el largo ascenso—. Pero, sea como sea, necesitamos tiempo. La princesa está preñada. El khal no hará nada antes de que nazca su hijo. Ya sabes cómo son estos salvajes.
—Pues si no hace algo pronto, será demasiado tarde —replicó el hombre gordo del casco de acero—. Esto ya no es un juego para dos jugadores, si es que lo fue alguna vez. Stannis Baratheon y Lysa Arryn han escapado de mi alcance, y los rumores dicen que están reuniendo ejércitos. El Caballero de las Flores ha escrito a Altojardín para apremiar a su padre para que envíe a la corte a su hermana. La niña es una doncella de catorce años, dulce, hermosa y manipulable. Lord Renly y Ser Loras quieren que Robert se acueste con ella, la despose y la nombre reina. En cuanto a Meñique… las intenciones de Meñique sólo las conocen los dioses. Pero el que me quita el sueño es Lord Stark. Ya tiene al bastardo, ya tiene el libro, dentro de poco tendrá la verdad en sus manos. Y ahora, gracias a la intromisión de Meñique, su esposa ha secuestrado a Tyrion Lannister. Lord Tywin lo considerará un insulto, y Jaime siente un extraño afecto por el Gnomo. Si los Lannister van al norte, los Tully harán lo mismo. Tú dices que debemos demorarlo todo. Yo digo que todo lo contrario. Ni el mejor malabarista puede mantener en el aire cien pelotas a la vez durante mucho tiempo.
—Tú eres mucho más que un malabarista, amigo mío. Eres un verdadero mago. Sólo te pido que sigas ejerciendo tu magia un poco más de tiempo. —Echaron a andar por el pasillo por el que había llegado Arya, hacia la habitación de los monstruos.

juego de tronos, arya iii

 

Ciudad de arañas, por Ryan Barger

Los titiriteros necesitan tiempo para que su plan madure, pero el eunuco le confiesa a su socio pentoshi que la guerra entre los Stark y los Lannister es inminente. No pueden permanecer inmóviles mucho más tiempo si estalla un conflicto en Poniente. Ante la proposición de Illyrio de asesinar a Eddard Stark, Varys admite que esta Mano no es “la otra”, en lo que parece una alusión a Jon Arryn. ¿Quiere decir esto que fue Varys quien realmente lo asesinó? Es una posibilidad a tener en cuenta. Si Arryn difundía el secreto del incesto antes de morir o se lo revelaba al rey, se desencadenaría una guerra civil contraproducente a los intereses de Illyrio y Varys.

Sin embargo, a pesar de las sospechas que pueda arrojar este diálogo, tampoco hay suficientes indicios como para afirmar que ambos estuviesen detrás de su muerte. ¿Quizá se trate de un intento de Martin de complicar el ya de por sí misterioso asesinato? Tal vez. No por nada en plena reunión del Consejo Varys lanzó aquella indirecta sobre las Lágrimas de Lys que tanto sorprendió a Pycelle, lo que revela que quien originariamente estuvo detrás del envenenamiento pudo ser Cersei, que a su vez pudo utilizar a ser Hugh. O eso es lo que Martin quiere que pensemos, pues a esa reunión asistió otra persona que también conoce bien el veneno.

Lágrimas de sangre

Finalmente, después de tres entregas consecutivas sembrando pistas sobre este asunto y sin una resolución clara, George R. R. Martin revela la verdad en el último capítulo de Sansa en Tormenta de Espadas. A instancias de Meñique, Lysa Arryn había envenenado a su esposo con «Lágrimas de Lys».

—Lágrimas, lágrimas, lágrimas —sollozó histérica—. No hacen falta lágrimas… no fue eso lo que me dijiste en Desembarco del Rey. Me dijiste que pusiera las lágrimas en el vino de Jon y las puse. ¡Lo hice por Robert y por nosotros! Y escribí a Catelyn, le conté que los Lannister habían matado a mi señor esposo, tal como me dijiste. Fuiste tan listo… Siempre has sido muy listo, se lo dije a mi padre, qué listo es Petyr, llegará muy lejos, ya lo verás, y también es bueno y cariñoso, y llevo a su bebé en el vientre… ¿Por qué la tuviste que besar? ¿Por qué? Ahora estamos juntos, después de tanto, tanto tiempo, estamos juntos, ¿por qué la tuviste que besar a ellaaa?

tormenta de espadas, sansa vii

 

Pero no solo se confirma la identidad del verdadero asesino y de su instigador, sino también de todos los movimientos posteriores: cómo Meñique llevó a cabo su plan de complicar aún más las ya de por sí tensas relaciones entre las casas Stark y Lannister.

Susurros, por nejna

Podría pensarse que Martin ha ofrecido una resolución tan tardía a este asunto para cerrar un arco que no parecía tener una solución clara. Incluso los indicios que señalan directamente a Cersei, Pycelle o Varys distorsionan la involucración de Meñique en él. Basta fijarse en las palabras de Cersei y Jaime en Invernalia o en las ambigüedades de Varys e Illyrio para constatar que Martin no quería que la solución al misterio estuviese clara; solo en Choque de Reyes se puede llegar a atisbar la participación de Baelish en todo esto.

—Lysa es más tratable que Catelyn, cierto… pero también más miedosa, y tengo entendido que os detesta.
—Ella cree que tiene buenos motivos. Mientras fui su huésped en el Nido de Águilas, insistió en que yo había matado a su esposo, y no se mostró propensa a escuchar mis negativas. —Se inclinó hacia delante—. Pero si le entrego al verdadero asesino de Jon Arryn, tal vez cambie su opinión sobre mí.
¿Al verdadero asesino? —Aquello hizo que Meñique se incorporase en su asiento—. Confieso que despertáis mi curiosidad. ¿A quién proponéis?

choque de reyes, tyrion iv

 

Ahora bien, no es necesario indagar en el segundo libro de Canción de Hielo y Fuego para encontrar pruebas. Las semillas de la culpabilidad de Meñique fueron sembradas desde el mismísimo Juego de Tronos, bajo una metáfora oculta tras una descripción del relieve del Valle. Eso sí, para poder entenderla debe ponerse en relación con la primera descripción que pudimos leer de Meñique, sobre todo la parte relacionada con su pelo (sí, su pelo).

Parecía contrito. Su rostro trajo a la mente de Catelyn recuerdos vividos. Había sido un chiquillo muy travieso, pero tras cada trastada siempre parecía contrito. Se le daba muy bien. En eso no había cambiado. Petyr de niño era menudo y se había transformado en un hombre menudo, tres o cuatro centímetros más bajo que ella, esbelto y rápido, con los mismos rasgos afilados que ella recordaba, con los mismos ojos color gris verdoso que parecían reír. Lucía una barbita puntiaguda y en el pelo negro aparecían algunas hebras plateadas aunque aún tenía cerca los treinta años. Combinaban de maravilla con el sinsonte de plata que, en forma de broche, le servía para cerrarse la capa. Ya de niño le gustaba mucho la plata.

juego de tronos, catelyn iv

 

El extracto parece no aportar mucho más que una simple descripción. Pero del mismo modo que la primera descripción de Varys lo relaciona con el color lila para recalcar su identidad oculta, en la de Meñique llama la atención la insistencia en un solo elemento: la plata. Así pues, en este capítulo, la primera descripción de Baelish ofrece una sutil pista que, a simple vista, puede no significar nada; pero que cotejándola con otra descripción adquiere un significado. Esa otra descripción se encuentra en el mismo libro y también en otro capítulo de Catelyn, cuando llegó al Valle de Arryn con Tyrion como prisionero. Ante la belleza de su paisaje, el autor no escatima en adjetivos para hacer una descripción rica en elementos y, lo que es más importante, en jugar con ellos.

Ellos se encontraban en el extremo occidental del valle, donde el camino alto llegaba al último paso y empezaba a descender hacia las tierras fértiles, tres kilómetros más abajo. Allí el Valle era estrecho, apenas habría costado más de medio día cruzarlo a caballo, y las montañas del norte parecían tan cercanas que Catelyn casi podía tocarlas con los dedos. Por encima de todas destacaba el pico al que llamaban Lanza del Gigante, una cumbre a la que el resto de las cumbres miraba desde abajo, con la cima perdida entre las nieblas gélidas, a más de cinco kilómetros de las tierras de la cuenca. Por la inmensa vertiente occidental discurría el arroyo fantasma denominado Lágrimas de Alyssa. Pese a la distancia, Catelyn alcanzaba a distinguir la hebra de plata brillante sobre la piedra oscura.

juego de tronos, catelyn vi

 

El Valle de Arryn, por Ted Nasmith

¡Piedra, piedra, piedra!1 ¿Os suena esa última frase del fragmento? ¿Veis la similitud entre «la hebra de plata brillante sobre la piedra oscura» que describe las Lágrimas de Alyssa y las hebras plateadas que aparecen en el pelo negro de Meñique? La hebra plateada de su cabello se refiere al arroyo y su pelo negro a la piedra oscura de la montaña; en otras palabras, se nos invita a relacionar directamente la «Lanza del Gigante» con Meñique. Quizá algunos consideren que esta metáfora es fortuita y que no demuestra nada por sí sola, pero lo cierto es que detrás de ella subyacen otros elementos que indican por parte del autor una total intencionalidad que también se refleja en otra descripción de las Lágrimas de Alyssa.

El cielo del este se tiñó de rosa y oro a medida que el sol salía sobre el Valle de Arryn. Catelyn Stark, con las manos apoyadas en la piedra tallada del antepecho de la ventana, contempló cómo la luz se difundía y el mundo pasaba del negro al añil y luego al verde, a medida que el amanecer avanzaba por los prados y bosques. De las Lágrimas de Alyssa ascendían jirones de niebla blanca, allí donde las aguas fantasmales caían por la ladera de la montaña e iniciaban el largo descenso por la Lanza del Gigante. Catelyn sentía en el rostro el roce de algunas gotas.

juego de tronos, catelyn vii

 

Tanto en la primera descripción como en la segunda se utiliza una misma palabra para describir las «Lágrimas de Alyssa»: fantasmales. Sin duda, este modo unívoco de referirse a la cascada intenta incitar al lector a que la vincule directamente con la muerte. En este sentido, por si no fuera suficiente la evidente alegoría a la muerte que representa el arroyo, los jirones de niebla blanca que lo rodean también estimulan esa sensación fantasmagórica. Así lo demuestra, además, la ominosa historia de Alyssa Arryn, que había visto morir asesinados a su esposo, a sus hermanos y a todos sus hijos, pero nunca derramó una lágrima en vida. Tras su muerte seis mil años atrás, los dioses decretaron que no conociera el descanso hasta que su llanto empapase la tierra del Valle, bajo la que yacían los hombres a los que había amado y enterrado; pero ni una gota del torrente llegó jamás al suelo del Valle.

El Nido de Águilas, por Ted Nasmith

Aparte de las connotaciones que esto pueda tener en el personaje de Catelyn Stark, aquí solo nos basta saber que esta historia encierra la idea de un fantasma del Valle que vive en una situación de trance, simbolizando a la muerte. Y si por alguna razón esta interpretación pudiese considerarse forzada, existen elementos suficientes para corroborarla dentro de la propia saga. En este sentido, la figura de Alyssa Arryn no parece ser exclusiva del Valle; en la Casa de Blanco y Negro de Braavos también existe una estatua similar que, gracias al ojo certero de @Wilma Deering, puede relacionarse con ella.

[…] La que tenía más cerca era de mármol, de más de cuatro varas de altura, y representaba una mujer. De sus ojos brotaban lágrimas de verdad que iban a caer al cuenco que sostenía entre los brazos.

festín de cuervos, arya i

 

En la morada de los Hombres Sin Rostro, esta deidad, comúnmente conocida como La Mujer que Llora, es una de las manifestaciones del Dios de Muchos Rostros más venerada por las ancianas. Y como otros tantos dioses de otras culturas, esta figura representa a la muerte de este llamativo culto religioso, pero no solo dentro del templo de esta sociedad asesina; en la Isla de los Dioses de Braavos, una efigie de una mujer con lágrimas corona la entrada de uno de sus numerosos santuarios.

La estatua que adornaba la entrada del santuario de la Dama Doliente de Lys derramaba lágrimas de plata cuando la niña fea pasó junto a ella.

danza de dragones, la niña fea

 

Conocida como la Dama Doliente de Lys2, esta deidad guarda una estrecha relación con Alyssa Arryn en el sentido de que, además de compartir rasgos característicos muy similares, ambas simbolizan a la muerte. Y no solo son equivalentes por eso, sino también por estar esculpidas en estatuas de mármol tanto en la Casa de Blanco y Negro, representando a la diosa de la muerte del culto lyseno, como en el bosque de dioses del Nido de Águilas, donde Bronn y ser Vardis Egen combatieron bajo su efigie. Este binomio, además, se encuentra sutilmente ligado por un nexo al que he aludido anteriormente: la plata. Del mismo modo que la cascada es descrita como una hebra de plata que discurre por la piedra oscura de la montaña, también la estatua de la «Dama Doliente de Lys» derrama lágrimas de plata. Este sutil elemento integrador cohesiona aún más la metáfora y hace que conecte directamente con un misterio de la saga.

Ser Vardis y Bronn bajo la mirada de Alyssa, por Marc Simmoneti

Ese misterio, escondido en la descripción de las Lágrimas de Alyssa, no es otro que el deceso final de Jon Arryn a manos de su esposa. En ese sentido, la morfología del nombre de la cascada fantasmal no es un detalle baladí, pues a partir de ella se desvela de un modo curioso el nombre de la asesina.

En primer lugar, no es una coincidencia que el nombre de «Lysa Arryn», que no es originaria del Valle, sea tan similar al de «Alyssa Arryn», que da nombre a la famosa cascada; en segundo lugar, aún resulta menos casual que el nombre «Lágrimas de Alyssa» también comparta una indudable semejanza con las «Lágrimas de Lys(a)», el veneno utilizado para asesinar a Jon Arryn; y, en tercer y último lugar, que esa sustancia mortífera procedente de Lys encuentre su representación en la «Dama Doliente de Lys», la diosa de la muerte de ese mismo lugar, termina por enlazar de un modo inequívoco toda esta metáfora que redunda en la idea de la muerte de Jon Arryn. Hasta tal punto es así que incluso el veneno es descrito como una sustancia transparente y dulce como el agua. En definitiva, una sustancia fantasmal que, del mismo modo que las aguas que fluyen por el arroyo que cae por la vertiente de la montaña, desaparece sin dejar rastro alguno en el cuerpo del que lo ingiere.

—Varys. —El eunuco se volvió—. ¿Cómo murió Jon Arryn?
—Me preguntaba cuánto tardaríais en llegar a eso.
—Decídmelo.
Lo llaman «lágrimas de Lys». Es una sustancia muy rara y costosa, transparente y dulce como el agua, no deja rastro. Mil veces supliqué a Lord Arryn que tuviera un catador, se lo rogué en esta misma estancia, pero no me hizo caso. Me dijo que esa idea nunca se le pasaría por la cabeza a un hombre de verdad. A un hombre completo.

juego de Tronos, eddard vii

 

En un sentido metafórico, este conglomerado de pistas sutilmente integradas en una descripción del relieve del Valle revela que Meñique, representado por la Lanza del Gigante –la montaña de piedra negra donde nace el arroyo (el origen del veneno)–, se encuentra estrechamente vinculado al asesinato de Jon Arryn, cuya muerte fue causada por las Lágrimas de Lys –las aguas fantasmales que discurren por la vertiente de la montaña– que su esposa Lysa –cuyo nombre está basado en el de Alyssa Arryn y, a su vez, trae causa de la Dama Doliente de Lys– había utilizado para asesinarlo.

A pesar de lo intrincado que pueda resultar, esto clarifica algunos extremos del misterioso asesinato de Jon Arryn, sobre todo cómo estaba planeado desde el principio a través de esa metáfora que el culpable fuera Meñique; pero todavía giran en torno a este evento numerosos interrogantes, especialmente el porqué del mismo, a lo que intentaremos dar respuesta en la siguiente entrega. Sin nada más que añadir, mucha piedra: ¡piedra, piedra, piedra!

  1. No he podido resistirme
  2. weeping en inglés, que significa llorosa