Interrumpimos las vacaciones estivales para ofreceros las últimas nuevas que arriban de Poniente, leales. Y es que si bien George R.R. Martin no se ha pronunciado mucho sobre Vientos de Invierno en los últimos tiempos, ahora, en pleno agosto, tras una primera y llamativa entrada, vuelve de nuevo a mostrarnos su implicación en la obra que con tanto esfuerzo y tiempo intenta terminar.

A través de su Not a Blog, el escritor sito en Santa Fe ha publicado una entrada, titulada Back to Westeros, donde nos relata cómo vuelve a la rutina en la nueva normalidad que han implantado el coronavirus en todos los hogares del planeta Tierra. La entrada, cierto es, no contiene ninguna revelación importante, pues no va más de allá de las vivencias personales del autor durante la escritura del sexto libro de la saga en esta época de pandemia primaveral que nos ha tocado vivir; pero sí llama poderosamente la atención lo prolífico que está siendo en su blog personal en relación al sexto libro de la saga. Por ello, aquí os traemos la traducción y transcripción íntegra de la susodicha entrada, para que la sometáis a vuestra libre valoración e interpretación y arrojéis algo de luz entre tanta tiniebla.

En Poniente de nuevo

Estoy de nuevo en mi fortaleza de la soledad, en mi aislada cabaña de montaña. Regresé a Santa Fe por una corta visita, para pasar tiempo con Parris, ocuparme de algunos asuntos locales que se habían acumulado durante mis meses de ausencia y, por supuesto, cumplir con mis deberes para ConZeland, la worldcon virtual. Pero todo eso es pasado ahora y estoy de vuelta en Poniente de nuevo, una vez más avanzando con Vientos de Invierno.

Es curioso cómo mi vida ha evolucionado. Quiero decir, realmente escribía mis libros en la casa donde vivía en una oficina en casa. Pero hace algunas décadas, queriendo algo más de soledad, compré la casa al otro lado de la calle e hice de ella mi retiro de escritor. Ahora no escribiría todo el día con mi bata de franela roja; ahora tendría que vestirme, ponerme unos zapatos y cruzar la calle para escribir. Pero eso funcionó durante un tiempo.

Sin embargo, empecé a estar más ocupado. Tan ocupado que necesité un asistente a tiempo completo. Entonces la oficina en casa tenía un ocupante más, no solo mis personajes y yo. Y después tuve que contratar a un segundo asistente, y a un tercero… y hubo más correo, más correo electrónico, más llamadas telefónicas (instalamos un nuevo sistema telefónico), más gente viniendo. Ahora tengo cinco asistentes… y en algún momento también adquirí un cine, una librería, una fundación benéfica, inversiones, un gerente comercial… y …

A pesar de toda la ayuda, me estaba ahogando hasta que encontré la cabaña en la montaña.

Mi vida aquí arriba es muy aburrida, hay que decirlo. A decir verdad, difícilmente se podría decir que tengo una vida. Tengo un asistente conmigo todo el tiempo (minions, les llamo). Los asistentes hacen turnos de dos semanas y deben permanecer en cuarentena en casa antes de comenzar un turno. Todas las mañanas me despierto y voy directo al ordenador, donde mi subordinado me trae café (soy completamente inútil e incoherente sin mi café matutino) y zumo, y a veces un desayuno ligero. Entonces empiezo a escribir. A veces me quedo así hasta que oscurece. Otros días hago un descanso a última hora de la tarde para responder correos electrónicos o devolver llamadas telefónicas urgentes. Mi asistente me trae comida y bebida de vez en cuando. Cuando finalmente hago un descanso, generalmente alrededor del atardecer, es cuando ceno. Luego vemos la tele o proyectamos una película. Sin embargo, el wi-fi no va en la montaña, por lo que las opciones son limitadas. Algunas noches leo en su lugar. Siempre leo un poco antes de irme a dormir; cuando un libro realmente me atrapa, puedo leer la mitad de la noche, pero eso es raro.

Duermo. Al día siguiente, me despierto y hago lo mismo. Y al día siguiente, al día siguiente, y al día siguiente. Antes del Covid, solía salir una vez a la semana para comer en un restaurante o ir al cine. Todo eso terminó en marzo. Desde entonces, pasan semanas y meses en los que nunca salgo de la cabaña, ni veo a otro ser humano excepto al que está de guardia esa semana. Pierdo la noción de qué día es, qué semana es, qué mes es. El tiempo parece pasar muy rápido. Ahora es agosto y no sé qué pasó con julio.

Sin embargo, es bueno para la escritura.

Y sabéis, ahora que reflexiono sobre ello, me estoy dando cuenta de que ese siempre ha sido mi patrón. Me mudé a Santa Fe a fines de 1979, desde Dubuque, Iowa. Mi primer matrimonio se rompió justo antes de esa mudanza, así que llegué solo a mi nueva casa, en un pueblo donde casi no conocía a nadie. Roger Zelazny estuvo aquí y se convirtió en un gran amigo y mentor, pero Roger estaba casado y tenía hijos pequeños, así que realmente no lo veía a menudo. No había fandom en Santa Fe; todo eso estaba en Albuquerque, a una hora de distancia. Iba a las reuniones del club todos los meses, pero eso era solo una noche al mes y requería dos horas de viaje. Y no tenía trabajo para conocer gente nueva. Mi trabajo estaba en la trastienda de la casa de Declovina Street, de modo que era allí donde pasaba mis días. Por la noche veía la televisión. Solo. A veces iba al cine. Solo.

Esa fue mi vida desde diciembre de 1979 hasta septiembre de 1981, cuando Parris finalmente se mudó a Santa Fe, después de Denvention (no tan sombrío, quizá, hice algunos amigos locales a finales de 1980 y principios de 1981, pero fue un proceso lento). Cuando pienso en mi vida en 1980-1981, los recuerdos parecen estar hechos completamente de convenciones, intercaladas con episodios de LOU GRANT y WKRP IN CINCINNATI.

Ah, pero en cuanto al trabajo, ese mismo período fue tremendamente productivo para mí. Lisa y yo terminamos REFUGIO DEL VIENTO durante ese tiempo, Gardner y yo trabajamos mucho en “Shadow Twin”, y luego seguí adelante y escribí todo SUEÑO DE FEVRE. Algunas historias cortas también. Mi vida, tal como fue, fue vivida en mi cabeza y en la página.

Me pregunto si es lo mismo para otros escritores. ¿O solo soy yo? Me pregunto si alguna vez descubriré el secreto de tener una vida y escribir un libro al mismo tiempo.

Ciertamente no lo he descubierto hasta la fecha.

Por el momento, es lo que es. Mi vida está en casa, en espera, y paso los días en Poniente con mis amigos Mel, Sam, Vic y Ty. Y esa chica sin nombre, allá en Braavos.

Modo actual: contemplativo

 

¿A qué se debe la publicación de esta segunda entrada? ¿Creéis que la fecha de lanzamiento de Vientos de Invierno está “relativamente” (en tiempos martinianos) cerca? ¿Lo que dice Martin os infunde cierto optimismo o, por el contrario, aumenta vuestra desazón? ¿Cómo creéis que se siente después de haber leído su entrada? En el anterior post mencionó que estaba trabajando en varios PdV, como los de Cersei, Asha, Tyrion, Ser Barristan, Areo Hotah y Arya. Ahora incluye a otros personajes, como Victarion, Melisandre o Sam. ¿Qué pensáis?