Bienvenidos a una nueva edición de El Rincón del Cronista, en donde, como ya sabéis, alternamos entre personajes, sucesos, lugares e instituciones del mundo creado por George R. R. Martin con la idea de presentar un espacio de discusión y debate en el que la acción está en los comentarios. En esta ocasión vengo a hablaros de una dinastía extinta que pudo haber cambiado la historia del reino que conocemos: la Casa Fuegoscuro. 

EL ORIGEN DE LA CASA FUEGOSCURO

La Casa Fuegoscuro comienza con Daemon Fuegoscuro, hijo bastardo del rey Aegon IV el Indigno y legitimado por él en su lecho de muerte junto al resto de Grandes Bastardos. Era considerado un guerrero ideal: dominaba todas las armas en el campo de batalla, aunque con Fuegoscuro en mano se decía de él que era el Guerrero encarnado; de hecho, fue reconocido como hijo del rey Aegon tras haberse distinguido en un torneo de escuderos: Aegon le nombró caballero, entregó la espada tradicional de la Casa Targaryen, Fuegoscuro, y de ella, sacó el nombre para su Casa. También tenia talento para crear amistades. Su hermanastro, el rey Daeron II el Bueno, le apreciaba y le trataba como correspondía entre hermanos: favoreció su matrimonio con Rohanne, la hija del Arconte de Tyrosh, y le otorgó tierras en la orilla del Aguasnegras, con derecho a levantar un castillo.

La política de Daeron no fue del agrado de todo el reino: gracias a su matrimonio con Mariah Martell, Daeron logró incluir a Dorne dentro del reino. De ahora en adelante solo habría paz entre los Siete Reinos y los dornienses, pero parte de la nobleza ponienti, acostumbrada a la guerra en lugar de a la diplomacia, no veía con buenos ojos ver a los dornienses como sus iguales, ni mucho menos ver como su rey los recibía de buen grado en vez de declararles la guerra. Además, la Fortaleza Roja recibió numerosas de las costumbres de la corte dorniense, y Daeron tenía más de erudito que de guerrero, frecuentando más a maestres y poetas que a maestros de armas.

Daemon Fuegoscuro, “el rey que blandió la espada”; por Amok

Por esa razón, muchos comenzaron a ver a Daemon como la respuesta de sus deseos para con su rey. Pronto se volvió el bulo, defendido anteriormente por el propio Aegon IV, de que Daeron era un bastardo de la reina Naerys, nacido de la relación su hermano Aemon, el príncipe-dragón. A esa mentira se le añadió otro: que Aegon pretendía reconocer a Daemon como su heredero. Darle la espada de Aegon el Conquistador y legitimarle no hacían más que demostrar esta intención. También se decía que Daemon estaba enamorado de su hermanastra, Daenerys, casada con el príncipe de Dorne, Maron Martelly que Daeron le había privado de ella para complacer -de nuevo- a Dorne.

Pronto lo que comenzó siendo un rumor se entendió como una verdad consumada, y Daemon encontró numerosos partidarios entre todos aquellos que recelaban del pacifismo del rey Daeron, que proclamaron al bastardo como su nuevo rey, traicionando a los Targaryen para ahora a poyar a los Fuegoscuro. Entre ellos destacaron dos grandes lideres militares: Ser Quentyn Ball, el maestro de armas de la Fortaleza Roja (que evitó que Daemon fuera apresado por la Guardia Real), y Ser Aegor Ríos (apodado Aceroamargo por su agrio carácter), otro Gran Bastardo del rey Aegon IV. Sin embargo, la mayoría de las grandes Casas del reino se mostraron fieles a los Targaryen. Un enemigo notable de los rebeldes fue Brynden Ríos, apodado Cuervo de Sangre. Era otro hijo bastardo del rey Aegon IV y por tanto hermanastro de Daemon y de Aceroamargo, aunque ambos sentían hacia el otro un profundo odio que les convirtió en enemigos de por vida. En lugar de apoyar al Dragón Negro, decidió apoyar a su hermanastro Daeron (hay quien afirma que fue Brynden quien le advirtió de los planes de Daemon, tras informarse gracias a sus espías).

La guerra se extendió por todo el reino, pero la Primera Rebelión Fuegoscuro terminó siendo un fracaso: las fuerzas realistas, lideradas por los hijos de Daeron, Baelor Maekar, junto con Ríos y sus arqueros (los “Picos de Cuervo”) aplastaron a los rebeldes en la batalla del Prado Hierbarroja.  Sin embargo, Aegor Ríos consiguió exiliarse junto con el resto de la Casa Fuegoscuro y sus partidarios a Tyrosh (que les valdría como base para sus futuras operaciones), y, como marido de la hija del difunto rey, Calha Fuegoscuro, se erigió como nuevo líder de la causa rebelde, y pasó a ser el auténtico patriarca de facto de la Casa Fuegoscuro en el exilio.  Mientras tanto, en Poniente, el rey Daeron despojó de tierras, castillos y rehenes a todos los señores que lucharon por Daemon, como castigo (y forma de prevención de otras rebeliones).

Aegor Ríos planeando la reconquista de Poniente, por Joel Holtzman

Al paso del tiempo, los señores exiliados comenzaron a alistarse en distintas compañías mercenarias, y el apoyo a la causa de los Fuegoscuro comenzó a disgregarse. Como solución, en el año 212 Aceroamargo fundó la Compañía Dorada, una nueva compañía mercenaria compuesta por los exiliados ponientis que aun apoyaban a la dinastía rebelde y soñaban con retornar a su hogar.

Desde el principio, la Compañía se vinculó con la Casa Fuegoscuro y su reclamación al Trono de Hierro, con el fín de que un rey Fuegoscuro devolviera a los exiliados los asentamientos que el rey Daeron les arrebató. A lo largo del tiempo, cada vez que un nuevo pretendiente desembarcaba en Poniente, acompañado de los 10.000 hombres de la Compañía Dorada apoyándole.

 

LAS SIGUIENTES REBELIONES FUEGOSCURO

Aunque hay una notable excepción: cuando Daemon II, hijo del primer Daemon, vino a Poniente bajo la identidad de Ser John el Violinista, apoyado por Lord Gormon Peake, Aegor no consideró cruzar el Mar Angosto y alzar sus estandartes en su apoyo. El motivo se desconoce: la tesis mayoritaria dice que el plan que tenían Daemon y Peake no convenció a Aceroamargo para apoyarlo (dado que la ambición y las ansias de venganza les cegaban); otros en cambio opinan que las personalidades de Daemon y las de Aegor chocaban: uno amaba la música, la cultura y “las cosas finas”, y otro vivía y pensaba como un soldado, y no pensaba hacer la guerra para sentar en el trono a un rey con quien no tenía nada en común. Incluso hay quien afirma que la razón por la que Ríos se abstuvo de apoyarle por la relación tan cercana que mantenían Daemon y Lord Alyn Cockshaw.

De lo que no hay duda es de que la segunda Rebelión Fuegoscuro fue un absoluto desastre gracias a la intervención de la Mano del rey, Lord Brynden Ríos. Tras la muerte de Daeron, su sucesor (tras la muerte de su primogénito Baelor), Aerys I, más interesado en la lectura y las artes arcanas que en gobernar su reino, eligió a su tío como su nueva Mano. Cuervo de Sangre desplegó a sus espías por todo el reino para detectar cualquier atisbo de traición al rey. La debilidad de Aerys y el recelo hacia Brynden, así como el descontento creado en el reino por los efectos de la Gran Epidemia Primaveral (por la que murieron muchos de los rehenes de los antiguos traidores) y una larga sequía crearon el clima perfecto para una nueva rebelión. Por suerte, Lord Brynden había introducido espías en el torneo de Murosblancos en el que Ser John reveló su identidad y se proclamó rey. Ese mismo día Lord Brynden apareció con un ejército con el que evitó que la rebelión prosperase. Daemon fue apresado, y fue retenido como prisionero en la Fortaleza Roja, para evitar que Aceroamargo proclamase a su hermano como un nuevo pretendiente al trono mientras Daemon siguiera con vida.

Lord Brynden Ríos, por Amok

Daemon murió en el año 219 D.C., y ese mismo año la Compañía Dorada llegó a Poniente con la intención de colocar al tercer hijo de Daemon, Haegon Fuegoscuro en el trono. Los Targaryen plantaron batalla, Haegon cayó asesinado, e incluso Aegor Ríos fue capturado con vida y hecho prisionero. Lord Brynden y otros clamaron por ajusticiarle, y con su muerte seguramente hubiera terminado con la causa de los Fuegoscuro, pero Aerys se mostró benevolente y le permitió vestir el negro. Sin embargo, mientras era transportado al Muro, los partidarios de los Fuegoscuro interceptaron el barco y le liberaron. Aegor regresó a Tyrosh y coronó al hijo de Haegon, Daemon III, como nuevo rey.

En el año 233, un nuevo pretendiente cruzó el mar con la esperanza de ser coronado, pero esta vez no buscó el apoyo de la Compañía. Fue Aenys Fuegoscuro, que decidió ignorar tanto las dos guerras que había habido en Poniente como el orden de sucesión, y proclamar su candidatura al trono en el Gran Consejo que debía de decidir quien heredaría la corona tras la muerte del rey Maekar. Al no haber ninguna opción clara al respecto, es posible que muchos hubieran preferido a un rey que terminase de una vez con la cuestión dinástica. La Mano de Maekar, Cuervo de Sangre, le ofreció salvoconducto, pero al llegar a Desembarco del Rey fue apresado y ejecutado, para luego presentar su cabeza ante el Consejo para advertir a todo partidario de los Fuegoscuro de que solo un Targaryen podría sentarse en el Trono de Hierro. Sin embargo, este crimen le costó muy caro a Lord Brynden, pues el rey elegido, Aegon V, decidió arrestarle y enjuiciarle. Aunque Brynden argumentó que había sacrificado su honor por el bien del reino y muchos nobles le apoyaron, Aegon se negó a que Brynden quedase libre. No obstante, le ofreció vestir el negro en lugar de la muerte, a lo que Brynden aceptó.

Casi dos décadas después de la ultima rebelión, en el año 236, Daemon III intentó tomar el reino, pero los ejércitos realistas le derrotaron estrepitosamente (en esta ocasión los Fuegoscuro apenas recibieron apoyo, pues ya se les consideraba una causa perdida), y el mismo Lord Comandante de la Guardia Real, Ser Duncan el Alto, mató a Daemon en combate singular. La Compañía se retiró de nuevo a Tyrosh, donde fueron enviados a enfrentarse a la vecina ciudad de Myr. Aceroamargo murió en una simple escaramuza a la edad de sesenta y nueve años. Se dice que murió como vivió: “con una espada en la mano y una maldición en los labios”.

Curiosamente, antes de morir, Ser Aegor Ríos ordenó que a su muerte, la carne de su cráneo fuera hervida, y que luego éste fuera remachado en oro y colgado en un estandarte, cuando la compañía cruzara el Mar Angosto para conquistar Poniente. Cada uno de sus sucesores ha seguido su ejemplo, por lo que a la muerte de los comandantes, sus cráneos dorados son puestos en el estandarte de la Compañía Dorada.

Maelys ganando su puesto y su reputación, por Mike Hallstein

Tras la muerte de su comandante, la Compañía Dorada pasó a ser liderada por Daemon, miembro de una rama distante de la Casa Fuegoscuro. Posteriormente, Maelys, (su primo, apodado “el Monstruoso”), le asesinó en un combate singular en el que manifestó su naturaleza salvaje, separando su cabeza de su cuerpo con sus propias manos. Maelys, el último representante de la estirpe del Dragón Negro, se hizo cargo de la Compañía y se alió con la Banda de los Nueve, un grupo de mercenarios, piratas y comerciantes que se unió para apoderarse de reinos en su nombre. En el año 262, la Compañía Dorada y las fuerzas de la Banda conquistaron Tyrosh e invadieron los peldaños de Piedra, con el objetivo de conquistar los Siete Reinos.

Los Siete Reinos respondieron enviando sus ejércitos, dando comienzo a la ultima guerra contra los Fuegoscuro, que se conoce como “la guerra de los reyes Nuevepeniques“. La guerra se alargó durante un año hasta que Ser Barristan Selmy se enfrentó con el mismo Maelys y consiguió matarle. Así terminó la Casa Fuegoscuro. O no...

Ahora es vuestro turno: ¿Que opináis de la Casa Fuegoscuro; creéis que tenia fundamentos? ¿Y de aquellos que les apoyaron? ¿Porqué creéis que Aceroamargo no apoyó a Daemon II?¿Que opináis de Brynden Ríos?¿Creéis que Aenys fue demasiado ingenuo al acudir a Desembarco del Rey? ¿Quién creéis que encarnó la rebelión, la estirpe de Daemon o su hermanastro, Aceroamargo?

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