No, no se ha publicado ningún capítulo de Vientos de Invierno ni ningún fan ha descifrado lo que pone en la pantalla del MS-DOS de George R. R. Martin, pero quizá la nueva temporada de Game of Thrones haya revelado un spoiler de los libros venideros. No son pocas las ocasiones en las que nos hemos preguntado si la serie puede estar desvelando material canon de Canción de Hielo y Fuego o no, pero puede que esta vez sí lo sepamos. A raíz del hilo de comentarios de la reseña de @Federico Karstark, puede que hallemos la respuesta a una cuestión que quizá aparezca en Vientos de Invierno.

Picar piedra, pulir piedra

Como sabéis, el reciente reencuentro de los Stark en la serie no ha estado exento de polémica. Desde la inexpresividad de Bran hasta el poco tacto con su hermana Sansa, la escena ha sido criticada por varios motivos que trascienden lo puramente cinematográfico. Cuando ambos hermanos hablan bajo el árbol corazón del Bosque de Dioses, Bran muestra una actitud muy taciturna. Aunque intenta explicarle a su hermana por qué ahora él es el Cuervo de Tres Ojos, Sansa no logra entender nada; pero, como ya hiciera con Edd el Penas, Bran comienza a relatarle sus mayores traumas. En el caso de Sansa, lo sucedido en Invernalia el día de su boda con Ramsay Bolton.

Algunos de los fans no entendíamos a qué venía ese comentario del señor de Invernalia mediano de los Stark sobre la noche de bodas de su hermana. Parecía un modo de recordar una escena controvertida que influiría en el devenir del personaje durante esta temporada, aunque eso aún está por ver. Sin embargo, es posible que en los libros Bran sí haya asistido a la boda de Ramsay, como cuenta la serie; en concreto, El Príncipe de Invernalia de Danza de dragones daría pie a pensarlo.

A lo largo del capítulo existen numerosos indicios que evidenciarían la presencia de Bran durante la celebración de la ceremonia y la posterior consumación del matrimonio. Pero no es solo la presencia del pequeño príncipe lo que llama la atención, sino también el ambiente onírico y los adjetivos que emplea Martin para describir el entorno. El fragmento es muy largo y algunas pasajes han sido omitidos, de modo que os animamos a leer el capítulo entero para que no os perdáis ningún detalle. ¡No tiene desperdicio!

Pero nunca había visto el bosque de dioses como en aquel momento: en penumbra, fantasmal, lleno de neblina cálida, luces flotantes y susurros que llegaban de todas partes y de ninguna1. Bajo los árboles, los manantiales calientes humeaban; de la tierra se alzaban nubes de vapor que amortajaban los árboles con su húmedo aliento y trepaban por los muros para formar cortinajes que cubrían las ventanas.

[…]

La niebla era tan densa que solo se veían los árboles más cercanos, y más allá, sombras altas y luces tenues. Las velas titilaban al borde del sendero serpenteante y entre los árboles, como luciérnagas blancas que flotaran en un cálido puré gris. Aquello parecía un inframundo extraño, un lugar intemporal entre universos, donde los condenados vagaban pesarosos antes de encontrar el camino de descenso hacia el infierno al que los habían hecho acreedores sus pecados.2

«¿Todos estamos muertos? ¿Stannis llegó y nos mató mientras dormíamos? ¿La batalla está aún por acontecer, o ya hemos luchado y hemos perdido?»3

Aquí y allá, una antorcha que ardía voraz proyectaba un resplandor rojizo sobre los invitados. La niebla moldeaba la luz cambiante y les retorcía los rasgos hasta hacerlos parecer medio animales, medio humanos. Lord Stout se convirtió en un mastín; el anciano lord Locke, en un buitre; Umber Mataputas, en una gárgola; Walder Frey el Mayor, en un zorro; Walder el Pequeño, en un toro rojo al que solo le faltaba un aro en la nariz. En cuanto a Roose Bolton, su rostro era una pálida máscara gris con dos esquirlas de hielo sucio por ojos.4

Sobre ellos, los árboles estaban llenos de cuervos, que contemplaban la pompa y el boato desde las ramas desnudas, con las plumas ahuecadas.5

«Los pájaros del maestre Luwin. —Luwin había muerto y su torre de maestre había ardido, pero los cuervos seguían allí—. Este es su hogar.»6Theon habría querido saber qué se sentía al tener un hogar.

En aquel momento, la niebla se abrió como el telón de un espectáculo para mostrar un nuevo escenario. El árbol corazón apareció ante ellos con sus ramas huesudas extendidas. Las hojas caídas rodeaban el grueso tronco blanco en montones pardos y rojizos. Era el árbol que tenía más cuervos posados, y parloteaban en el idioma secreto de los asesinos7. Bajo ellos se encontraba Ramsay Bolton, con unas botas altas de cuero gris y un jubón de terciopelo negro con aberturas que dejaban ver el forro de seda rosa tachonado de granates con forma de lágrimas. Una sonrisa bailaba en su rostro.

— ¿Quién viene? —Tenía los labios húmedos y el cuello enrojecido por encima de la ropa—. ¿Quién se presenta ante el dios?8

—Arya de la casa Stark se presenta para contraer matrimonio —respondió Theon—. Es una mujer adulta que ya ha florecido, es de nacimiento legítimo y alta cuna, y acude a rogar la bendición de los dioses. ¿Quién viene a pedirla?

—Yo —respondió Ramsay—, Ramsay de la casa Bolton, señor de Hornwood y heredero de Fuerte Terror; yo vengo a pedirla. ¿Quién viene a entregarla?

—Theon de la casa Greyjoy, que fue pupilo de su padre. —Se volvió hacia la novia—. Lady Arya, ¿aceptáis a este hombre?

La niña alzó los ojos hacia él.

«Ojos marrones, no grises. ¿Es que todos están ciegos? —Durante largos instantes no dijo nada, aunque aquellos ojos suplicaban—. Es tu oportunidad. Díselo. Díselo ahora. Grita tu nombre ante todos. Diles que esa no es Arya Stark; que el Norte sepa que te han obligado a tomar parte en esto.» Eso haría que la mataran, claro, y también a él, pero tal vez Ramsay, iracundo, los matara deprisa. Quizá los antiguos dioses del Norte le otorgaran esa pequeña gracia.

—Acepto a este hombre —susurró la novia.

A su alrededor, las luces que brillaron en la niebla eran un centenar de velas blancas como estrellas amortajadas. Theon retrocedió, y Ramsay y la novia se cogieron de la mano y se arrodillaron con la cabeza inclinada. Los ojos rojos tallados en el arciano los miraron desde arriba, por encima de la gran boca roja abierta que parecía a punto de echarse a reír. En las ramas más altas graznó un cuervo.9

[…]

«¿Debería rezar? ¿Me escucharán los antiguos dioses si les hablo?» No eran sus dioses; nunca lo habían sido. El era un hijo del hierro, hijo de Pyke; su dios era el Dios Ahogado de las islas… Pero Invernalia estaba a muchas leguas del mar, y hacía demasiado tiempo que ningún dios le prestaba oído. Ya no sabía quién era, ni qué era, ni por qué seguía vivo, ni por qué había llegado a nacer.

—Theon10 —pareció susurrarle una voz.

Levantó la cabeza de golpe.

— ¿Quién ha dicho eso?11

A su alrededor solo había árboles semiocultos por la niebla. Había sido una voz débil como el crujido de las hojas, fría como el odio.12

«¿La voz de un dios?13 ¿La voz de un fantasma?—¿Cuántos habían muerto el día en que tomó Invernalia?—. Cuando murió Theon Greyjoy para renacer como Hediondo. Hediondo, que rima con fondo». De repente deseó estar muy lejos de allí.

[…]

—¿Te pone la polla dura, Hediondo? ¿Se te ha puesto gorda dentro de los calzones? ¿Quieres follártela tú primero? —Soltó una carcajada—. Es un derecho que debería corresponder al príncipe de Invernalia, igual que correspondía en los viejos tiempos a todos los señores. La noche de bodas. Pero claro, no eres ningún señor. Solo eres Hediondo. A decir verdad, ni siquiera eres un hombre. —Bebió otro trago de vino y estrelló la copa contra la pared. Ríos rojos empezaron a correr piedra abajo—. Meteos en la cama, lady Arya. Eso, contra las almohadas. Buena esposa. Abrid las piernas; quiero veros el coño.

La chica obedeció, muda. Theon retrocedió un paso hacia la puerta. Lord Ramsay se sentó junto a su desposada, le pasó la mano por la cara interna del muslo y le metió dos dedos. La niña dejó escapar un gemido de dolor.

—Está más seca que un hueso viejo. —Retiró la mano y la abofeteó—. Me dijeron que sabrías complacer a un hombre. ¿Es mentira o qué?

—N-no, mi señor. Me entrenaron.

Ramsay se levantó. Las llamas de la chimenea se le reflejaban en el rostro.

—Ven aquí, Hediondo. Prepáramela.

—Yo… —De entrada no entendió a qué se refería—. ¿Queréis decir…? Mi señor, no…no tengo…

—Con la boca —replicó lord Ramsay—. Y date prisa. Si cuando termine de desnudarme no está húmeda, te corto la lengua y la clavo a la pared.

En el bosque de dioses graznó un cuervo14.Aún tenía el puñal en la mano.

Lo envainó.

«Hediondo, Hediondo, eres débil en el fondo.» Se agachó para cumplir su cometido.

El Príncipe de Invernalia, Danza de dragones

 

¿Creéis que la escena que ha ofrecido la serie puede estar basada en Vientos de Invierno? ¿Bran podrá comunicarse con Theon o Jeyne Poole en más ocasiones? ¿Podrá contarles lo que sabe de ellos como ha hecho con Sansa en la serie? ¿Qué implicaciones tendrá en la trama?

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  1. Bran susurra a Theon, como ya vimos en su tercer capítulo de Danza de dragones: un susurro del viento.
  2. Mundos paralelos. Varias dimensiones. Pasado, presente y futuro son uno solo, como un circulo vicioso, como un lugar intemporal entre universos…
  3. Martin incide otra vez en la misma idea: pasado, presente y futuro son una misma cosa.
  4. Se trata de una metáfora referida a los cambiapieles; sólo falta el lobo huargo, que en este caso es Bran.
  5. Muchos cuervos presencian la boda…
  6. Son cuervos conocidos por Bran
  7. Los cuervos están posados en el árbol corazón, en los antiguos dioses, hablando entre ellos en su “idioma” olvidado por los hombres.
  8. ¿Un dios? ¿Por qué en singular? ¿No quedamos en que eran “dioses”?
  9. Bran es ese cuervo.
  10. Bran intenta ponerse en contacto con Theon Greyjoy.
  11. Bran, el próximo Cuervo de Tres Ojos.
  12. Un susurro del viento que mueve las hojas
  13. La voz de Bran
  14. Bran otra vez. Está presenciando el acto sexual desde el cuervo.