Como recordaréis, hace poco Martin confirmó que, con la publicación de The Book of Swords en octubre de este año, podremos disfrutar de un nuevo relato ambientado en el reinado de los Targaryen en Poniente: The Sons of the Dragon (Los Hijos del Dragón), que cuenta la historia sobre los reinados de Aenys I y Maegor I. En la Compañía Libre de Braavos tuvimos la ocasión de leer la antesala de la Danza de los Dragones con The Rogue Prince (El Príncipe Pícaro) y, continuando con esta apasionante historia, hoy os traemos una minuciosa narración sobre la Danza de los Dragones en esta nueva Edición Especial del Daily Myr.

The Princess and The Queen or The Blacks and the Greens (La Princesa y la Reina o los Negros y los Verdes) es un relato corto escrito por George R. R. Martin y publicado el 3 de diciembre de 2013 en la antología Dangerous Women, editada por el propio Martin y Gardner Dozois. Relatada por el Archimaestre Gyldayn, cuenta la historia de la más cruenta guerra civil que asoló Poniente desde el año 129 al 131 D.C conocida como la Danza de los Dragones; la guerra que enfrentó a las dos principales facciones de la familia real por el Trono de Hierro de los Siete Reinos. Debido al color de los vestidos que lucieron la princesa Rhaenyra y la reina Alicent en el banquete de bienvenida del torneo de Desembarco del Rey celebrado en el 111 D.C, se delimitaron los dos bandos beligerantes: los Negros, por los colores rojo y negro de los Targaryen; y los Verdes, por el color de la casa Hightower.

Ilustración de Rhaenyra Targaryen por Amok

Rhaenyra Targaryen, por Amoka

Por un lado, fruto del primer matrimonio de Viserys I con Aemma Arryn nacieron tres hijos, de los cuales solo sobrevivió la princesa Rhaenyra. La hija primogénita del rey se casó a su vez con Laenor Velaryon y tuvo tres hijos con él: los príncipes Jacaerys, Lucerys y Joffrey Velaryon. Cuando falleció su esposo, Rhaenyra contrajo matrimonio nuevamente con su tío Daemon Targaryen, con el que tuvo a los príncipes Aegon el Menor y Viserys. Además, Daemon ya estuvo casado dos veces y de su segundo matrimonio con Laena Velaryon, la hermana de Laenor, nacieron las gemelas Baela y Rhaena. Y tanto Laenor como Laena Velaryon fueron hijos de Lord Corlys Velaryon, la Serpiente Marina, y Rhaenys Targaryen, prima del rey Viserys I y conocida “como la reina que nunca fue”. Este sería el bando conocido como los Negros, que apoyaba el ascenso de Rhaenyra al Trono de Hierro.

Por otro, después de enviudar, el rey Viserys contrajo segundas nupcias con Alicent Hightower, hija de la Mano del rey ser Otto Hightower. A diferencia del anterior, fue un matrimonio muy fructífero, pues nacieron los príncipes Aegon, Helaena, Aemond y Daeron. Además, contaban con el apoyo del Lord comandante de la Guardia Real ser Criston Cole, conocido como el Hacedor de Reyes. Todos ellos conformaban el bando de los Verdes, que defendían la pretensión de Aegon al trono como primer hijo varón.

Para evitar confusiones y resolver dudas, a continuación aparecen bien delimitados los bandos beligerantes y sus integrantes:

Los Negros

Rhaenyra Targaryen, Jacaerys Velaryon, Lucerys Velaryon, Joffrey Velaryon, Daemon Targaryen, Aegon el Menor Targaryen, Viserys Targaryen, Rhaena Targaryen, Baela Targaryen, Rhaenys Targaryen, Corlys Velaryon, Addam de Casco, Ulf el Blanco, Hugh Martillo y Ortigas.

Los Verdes

Aegon II Targaryen, Helaena Targaryen, Jaehaerys Targaryen, Jaehaera Targaryen, Maelor Targaryen, Alicent Hightower, Aemond Targaryen, Daeron Targaryen, Otto Hightower, Ser Criston Cole y Larys Strong.

Árbol genealógico de los Verdes y los Negros en la Danza de los Dragones, por Ashara Brox. Click en la imagen para ampliar

I. Estalla el conflicto

Aunque la tensión yacía latente desde hacía bastante tiempo, el conflicto se desencadenó al tercer día de la tercera luna del año 129 D.C, cuando el rey Viserys I Targaryen, enfermo y postrado en cama, cerró los ojos por última vez. La reina Alicent Hightower y ser Criston Cole corroboraron la muerte del monarca, extremando las precauciones para que la noticia no se extendiera por el Reino.

Inmediatamente después al deceso del rey, la reina convocó el Consejo Privado para tratar la sucesión. Aunque Rhaenyra fuera la mayor de sus hermanos, poseyera más sangre Targaryen y, lo que era más importante, fuese designada heredera legítima en las últimas voluntades de su padre, los Verdes tenían claro que el Trono de Hierro debía pasar por derecho al hijo varón legítimo de mayor edad del rey, que en esos momentos era el príncipe Aegon, fruto de su segundo matrimonio con Alicent Hightower. A pesar de las reticencias de algunos consejeros, el Consejo Verde planificó durante toda esa noche la coronación del nuevo rey mientras la princesa Rhaenyra, a punto de dar a luz a otro hijo en Rocadragón, desconocía lo que estaba sucediendo al otro lado de la Bahía del Aguasnegras.

En la isla-fortaleza de los señores dragón, una fatigada Rhaenyra Targaryen se estremecía de dolor en su tercer día de parto. La criatura no debería haber nacido hasta el mes siguiente, pero las noticias de Desembarco del Rey propiciaron un parto prematuro. La niña nació muerta, torcida y malformada, con un agujero en el pecho donde debía estar su corazón y cola de cerdo. Después del parto, Rhaenyra, aún más furiosa por la pérdida de la que hubiese sido su hija Visenya, convocó a su Consejo negro, en el que se encontraba su tío y consorte Daemon Targaryen y los hijos de su primer matrimonio con Laenor Velaryon –Jacaerys, Lucerys y Joffrey Velaryon–, además de Lord Corlys Velaryon y su esposa Rhaenys Targaryen.

Ilustración de Aegon II Targaryen

Aegon II, por Amoka

Ambos bandos iniciaron la búsqueda de aliados para el inminente conflicto que estaba a punto de iniciarse en Poniente. Si bien es cierto que el rey Aegon II contaba con el potencial militar de las casas Hightower, Lannister y otras menores del Dominio, con las tres ciudades más ricas del Reino y de una aparente legitimidad al haber sido coronado por ser Criston Cole y ungido por un septon ante miles de personas, el bando de los Negros tenía más dragones que él y la ayuda de la casa Velaryon. No obstante, los Verdes también poseían dragones domados y aptos para la batalla:

  • el rey Aegon II tenía a Fuegosol, una bestia espléndida a pesar de su juventud;
  • su hermano pequeño, el príncipe Aemond el tuerto, era jinete de Vhagar, el dragón más grande, viejo y peligroso de la época que otrora fuera la montura de Visenya en la Conquista;
  • la reina Helaena, la hermana y esposa del rey, montaba a Sueñadragón; y,
  • finalmente, el dragón del príncipe Daeron era Tessarion.

Además, los gemelos de la reina Helaena y Aegon II, los príncipes Jaehaerys y Jaehaera, también tenían sus propios dragones, pero recién salidos del cascarón: Shrykos y Morghul respectivamente; mientras que el hijo más joven, el príncipe Maelor, solo poseía un huevo.

Contra todo ese poder de los Verdes, pocas eran las ventajas de los Negros. De entre los vasallos que juraron lealtad a Rhaenyra, solo destacaba la casa Velaryon, aunque tenía a su disposición sus riquezas y la flota de la Serpiente Marina, con más experiencia de guerra que todos sus enemigos combinados. Pero disponían de más dragones:

  • la reina Rhaenyra montaba a lomos de Syrax, grande y formidable;
  • Daemon Targaryen tenía a Caraxes, una bestia grande y terrorífica que conoció bien la sangre y el fuego en los Peldaños de Piedra;
  • los tres hijos de Rhaenyra con Laenor Velaryon también eran jinetes de dragón: Vermax, (Jacaerys Velaryon), Arrax (Lucerys Velaryon) y Tyraxes (Joffrey Velaryon) crecían con gran rapidez;
  • Aegon el Menor (Aegon III más tarde), el mayor de los dos hijos de Rhaenyra y Daemon Targaryen, tenía a Borrasca, un joven dragón;
  • su hermano pequeño Viserys (el segundo de su nombre en el futuro) sólo poseía un huevo;
  • el dragón de Rhaenys –la esposa de Corlys Velaryon–, Meleys la Reina Roja, aún seguía constituyendo un peligro, como luego demostraría;
  • las gemelas del príncipe Daemon y Laena Velaryon, su segunda esposa, también podrían ser jinetes: el dragón de BaelaDanzarina Lunar, pronto sería lo bastante grande como para llevarla en su lomo y, aunque el huevo había eclosionado, el dragón de su hermana Rhaena murió a las pocas horas de haber salido del cascarón; sin embargo, Syrax había producido otra nidada de huevos recientemente, de entre los cuales uno que le fue entregado a Rhaena sería Alba.

Aparte de los mencionados anteriormente, otros tres dragones domados sin jinetes hicieron sus nidos en las cavernas humeantes de Monte Dragón:

  • Ala de Plata, la antigua montura de la reina Alysanne la Bondadosa;
  • Bruma, la pálida bestia gris que había sido el orgullo y la pasión de Laenor  Velaryon; y
  • Vermithor, el que una vez fuera la montura del Jaehaerys I, el Viejo Rey.

Y detrás de la montaña moraban tres dragones salvajes, nunca reclamados ni montados por nadie: Robaovejas, Fantasma Gris y El Caníbal.

II. Guerra de cuervos… y dragones

“Debemos luchar esta guerra con palabras antes de ir a la batalla”, declaró el príncipe Daemon. Para ello, Rhaenyra, después de rechazar la propuesta de paz de los Verdes, debía tener una coronación como correspondía para responder en igualdad de condiciones a Aegon II y sus aliados. Luego, debían enviar cuervos a todos los señores de los Siete Reinos para que declarasen su lealtad a su única y verdadera reina. Su hermanastro se había ganado la obediencia de los Lannister de Roca Casterly y quizá la mayoría del Dominio se aliaría con los Hightower, pero los otros grandes señores del Reino todavía no habían tomado partido.

Los Negros tenían aliados en las Tierras de los Ríos, pero no todos se atrevían a mostrar su apoyo en una situación tan incierta; necesitaban un lugar lo bastante grande y fuerte en el que poder reunirse y alojar a un ejército: Harrenhal. Daemon atacaría la fortaleza sobre su dragón Caraxes mientras Rhaenyra permanecería en Rocadragón para recomponerse. Como ya demostró Aegon I el Conquistador, Harrenhal era vulnerable desde el cielo, por lo que su anciano castellano ser Simon Strong bajó rápidamente sus estandartes cuando Caraxes apareció sobre la Torre de la Pira del Rey.

Por otro lado, la flota de la Serpiente Marina cerraría la Bahía del Aguasnegras por el Gaznate, bloqueando todo el comercio marítimo hacia y desde la capital, mientras que la princesa Rhaenys, su esposa, volaría sobre la flota para impedir que sus enemigos la atacasen con los dragones.

Entretanto, los cuervos volarían, pero Jacaerys y Lucerys Velaryon decidieron que sus dragones Vermax y Arrax se ganarían la obediencia de los señores más rápidamente que unos cuervos, por lo que su madre les concedió permiso para ser sus mensajeros. Jacaerys se dirigió al Nido de Águilas, a Puerto Blanco y, por último, a Invernalia para encontrarse con Lord Cregan Stark, que envió a los Lobos del Invierno; mientras que el objetivo de Lucerys era Bastión de Tormentas, para tratar con Lord Borros Baratheon.

Lucerys Velaryon muere con Arrax por el ataque de Aemond Targaryen y Vhagar en la Danza de los Dragones

La muerte del príncipe Lucerys y su dragón, por Chase Stone

En los momentos previos a la tempestad que asolaba la Bahía de los Naufragios, el príncipe Lucerys llegó a Bastión de Tormentas para entregar la misiva de su madre, pero el príncipe Aemond Targaryen también se encontraba allí con el mismo propósito. Aemond era mayor, más fuerte y odiaba a Lucerys, pues en una disputa cuando tenía nueve años fue él quien lo había dejado tuerto. Habiéndose decantado por los Verdes, Lord Borros se negó a que se derramara sangre bajo su techo, pero nada impedía que Aemond se vengase en el exterior. Si el cielo hubiera estado despejado, el príncipe Lucerys podría haber escapado, pues su dragón Arrax era más joven y veloz que Vhagar, cinco veces mayor. Pero Arrax cayó para ser tragado por las turbulentas y tormentosas aguas de la Bahía de los Naufragios, apareciendo días después su cabeza junto al cadáver del príncipe Lucerys en los precipicios bajo Bastión de Tormentas.

En Rocadragón, Rhaenyra se derrumbó cuando oyó lo sucedido en las Tierras de la Tormenta. Un cuervo llegó de Harrenhal: “Ojo por ojo, hijo por hijo”, escribió el Príncipe Daemon. “Lucerys será vengado”. En su juventud, Daemon Targaryen, llamado el Príncipe Pícaro, era un rostro conocido en los bajos fondos de Desembarco del Rey, donde aún conservaba amigos y seguidores entre los capas doradas. Pero, además, también tenía aliados en la corte y en el consejo del rey Aegon; en concreto, una intermediaria y amiga personal: Mysaria, el Gusano Blanco, en quien confiaba absolutamente. Entre los guisados del Lecho de Pulgas Mysaria encontró a “Sangre”, un antiguo sargento de la Guardia de la Ciudad; y en la Fortaleza Roja encontró a “Queso”, un cazador de ratas en el castillo. Gracias a su profesión, Queso conocía los secretos de la Fortaleza Roja y cogieron desprevenidos a la reina Helaena y sus hijos, de entre los cuales ella debía escoger quién debía morir, llegando a ofrecer su propia vida. Finalmente, juzgando que el niño era demasiado joven para entender lo que estaba sucediendo o quizá porque Jaehaerys era el primogénito, Helaena nombró al príncipe Maelor, su hijo pequeño. De todos modos, Sangre y Queso asesinaron al príncipe Jaehaerys, llevándose su cabeza y, por extraño que parezca, siendo fieles a su palabra, pues sólo mataron a uno de los hijos de la reina Helaena, sumida en la locura desde entonces.

III. Guerra de Fuego y Sangre

La caída de Harrenhal por parte del Príncipe Daemon hizo sentir a Aegon II vulnerable por primera vez; vulnerabilidad que se hizo patente con las rápidas derrotas que sufrieron los Verdes en las batallas del Molino Quemado y Seto de Piedra. Sus temores se intensificaron cuando varios señores menores del Dominio se decantaron a favor de Rhaenyra, mientras que los Blackwood y otros señores del Tridente se reunieron en Harrenhal, donde se encontraba el príncipe Daemon. Y todo esto sucedía mientras la flota de la Serpiente Marina había cerrado la Bahía de Aguasnegras, dejando a la capital sin víveres.

La Batalla de Reposo del Grajo

Rhaenys Targaryen y Aegon II en sus dragones

Rhaenys y Aegon II en sus dragones, por Jordi González

El rey Aegon y ser Criston Cole, la nueva Mano del rey, planearon un contraataque contra aquellos señores de las Tierras de la Corona que asistieron a la coronación de la reina Rhaenyra y se sentaron en su Consejo Negro. Rosby, Stokeworth y Valle Oscuro cayeron fácilmente, pero Lord Staunton de Reposo del Grajo se atrincheró en su castillo, pidiendo auxilio a Rocadragón mientras los Verdes quemaban sus tierras. Rhaenys, esposa de Corlys Velaryon, acudió a su llamada sobre su dragón Meleys y cayó en la trampa que le tendió ser Criston, pues el rey Aegon y su hermano Aemond aparecieron en sus dragones. Aunque la derrota de Rhaenys ante dos dragones como aquellos era segura, los Verdes también sufrieron grandes pérdidas: es cierto que Vhagar y su jinete resultaron ilesos, pero Fuegosol no podría volver a volar y Aegon II acabó tan gravemente herido que el príncipe Aemond asumió la regencia y el cargo de Protector del Reino. El cuerpo de Rhaenys se encontró varios días después al lado del cadáver de su dragón, pero tan quemado que nadie podía asegurar que fuera ella.

Semillas de Dragón

Ahora que solo dos dragones de los Verdes permanecían en la capital, era el momento propicio para realizar un ataque sobre la misma. Aunque Sueñadragón (el dragón de Helaena) no constituyera una amenaza, Vhagar, en cambio, era un dragón curtido en cien batallas; ni siquiera la unión de Vermax, Syrax y Caraxes garantizaba el éxito. Los Negros necesitaban más jinetes para sus dragones sin montura y los buscaron entre los labradores y pescadores que vivían en los pueblos debajo de Monte Dragón. Desde su llegada a Rocadragón, los Targaryen aplicaron el derecho de pernada (derecho de la primera noche), lo que supuso un número abundante de bastardos que habían nacido de la “semilla de dragón”. Así, cuatro de los seis dragones que no tenían jinete encontraron uno:

  • Vermithor, el dragón del Viejo Rey, inclinó su cuello al bastardo de un  herrero, Hugh Martillo;
  • un guerrero llamado Ulf el Blanco montó a Ala de Plata, el dragón de la reina Alysanne; y
  • Bruma aceptó en su lomo a un joven bastardo de quince años conocido como Addam de Casco (luego legitimado como Velaryon), aunque su hermano Alyn no corrió la misma suerte con Robaovejas, dejándole cicatrices y quemaduras de por vida.
  • Los tres dragones salvajes que nunca habían sido domeñados –Robaovejas,  Fantasma Gris y El Caníbal– fueron los menos reclamados, excepto Robaovejas, que fue montado por la destreza y persistencia de Ortigas, una joven bastarda.

La Batalla del Gaznate

Una vez conseguidos los jinetes de dragón necesarios, los Negros pretendían atacar la capital a principios de año; pero se toparon con otra amenaza. Fruto de las negociaciones entabladas por Otto Hightower con el Consejo Superior de la Triarquía, noventa buques de guerra salieron de los Peldaños de Piedra bajo los estandartes del Reino de las Tres Hijas, capturando la coca en la que viajaban los hijos pequeños de Rhaenyra y Daemon hacia la seguridad de Pentos. El príncipe Viserys no pudo escapar porque su huevo aún no había eclosionado, pero su hermano mayor Aegon pudo hacerlo en su dragón Borrasca para dar la alarma en Rocadragón. Como respuesta, el príncipe Jacaerys voló sobre su dragón Vermax para hacer frente a la flota, acompañado por los jinetes de Ala de Plata, Robaovejas, Bruma y Vermithor. Y aunque esos marineros ya habían luchado en los Peldaños de Piedra contra el dragón de Daemon, no pudieron hacer frente a cinco. Pero la Batalla del Gaznate no sería recordada por el fuegodragón, sino por la muerte del príncipe Jacaerys y su dragón, alcanzados por innumerables flechas y virotes de balistas. Tras la batalla, la flota de la Triarquía saqueó Marcaderiva y un tercio de la flota Velaryion fue destruida.

La Batalla del Vinomiel

En el Dominio, Lord Ormund Hightower se encontró rodeado por un ejército de caballeros montados que lo presionaba desde el nordeste y otro que le cortaba la retirada hacia Antigua. Ambos ejércitos se cerraron a su alrededor en las orillas del río Vinomiel, atacando de frente y por la retaguardia. La derrota parecía inminente hasta que el príncipe Daeron, el hermano más joven de Aegon II y escudero de Lord Ormund, apareció montando a su dragón Tessarion, cambiando el destino de la batalla y haciendo huir a los señores del Dominio partidarios de los Negros.

La conquista de Desembarco del Rey

El actual regente y Lord Protector del Reino, el príncipe Aemond, veía como poco a poco Daemon Targaryen reunía un gran ejército en Harrenhal. Aunque el dragón de su tío fuera una bestia terrible, salvaje y experimentada, su dragón Vhagar era más viejo, feroz y el doble de grande. Desoyendo las advertencias del Consejo Verde, Aemond decidió, por iniciativa propia, ponerse a la cabeza de cuatro mil hombres junto con ser Criston Cole, la Mano del Rey. Pero gracias a sus contactos en la capital, Daemon supo de los movimientos de su sobrino incluso antes de que hubiera partido; movimientos que él ya había anticipado. Luego de que los cuervos volaran desde Harrenhal, Daemon se dirigió rápidamente al sur en su dragón Caraxes, volando sobre la orilla occidental del Ojo de Dioses para evadir al ejército enemigo. Cruzó el Aguasnegras y giró al este, siguiendo el río hacia Desembarco del Rey.

A pesar de los derrotas infligidas por los Verdes y la muerte de dos de sus hijos, la determinación de Rhaenyra permaneció inquebrantable, por lo que abandonó Rocadragón montada en Syrax y, en las alturas sobre Desembarco del Rey, se reunió con su esposo, dando vueltas sobre la Colina Alta de Aegon mientras que, en la Bahía del Aguasnegras, la flota de la Serpiente Marina se preparaba para remontar el río.

Rhaenyra Targaryen y su dragón Syrax

Rhaenyra y Syrax en Desembarco del Rey, por HBO

Con el Lord Protector y la Mano del Rey ausentes y el propio rey Aegon postrado en cama por sus heridas y delirios, la reina madre Alicent asumió la defensa de la ciudad cerrando las puertas y movilizando a la Guardia de la Ciudad; también envió cuervos y jinetes para traer de vuelta al príncipe Aemond. Sin embargo, los capas doradas todavía seguían siendo fieles al que otrora fuera su comandante (Daemon Targaryen) y ningún mensaje pudo salir de la ciudad. Pese a la resistencia de los muros de Desembarco del Rey, la ciudad cayó en en menos de un día; el terrible espectáculo que ofrecían los dragones al sobrevolar la ciudad evitó cualquier oposición de las tropas guarecidas en ella. Sin apenas dragones con los que oponerse a los invasores, Alicent Hightower rindió el castillo y, por fin, Rhaenyra pudo ocupar el trono de su padre. Pero cuando apenas saboreaba la victoria, descubrió que su hermanastro Aegon había desaparecido junto a sus hijos Jaehaera y Maelor.

Batalla de la orilla del lago

En las Tierras de los Ríos, la guerra continuaba su curso. El ejército Lannister comandado por Lord Lefford se acercaba a las orillas occidentales del Ojo de Dioses cuando, de repente, se encontró rodeado por grandes ejércitos ribereños y norteños (los Lobos del Invierno), por lo que, ante el temor de dejar al descubierto la retaguardia si atacaba a uno de ellos, decidió retroceder hacia al lago, acampar allí y esperar el auxilio del príncipe Aemond, que se hallaba en Harrenhal. Pero ninguna ayuda llegó, pues los cuervos fueron abatidos y, al amanecer del día siguiente, comenzó la que sería la batalla terrestre más sangrienta de la Danza de los Dragones. En los anales de la Ciudadela es conocida como la Batalla de la orilla del lago, pero los que sobrevivieron para contarlo la llamaron “Pasto de peces”, pues ambos bandos sufrieron muchas bajas. Atacados desde tres flancos, los hombres del Occidente retrocedieron paso a paso en las aguas del Ojo de Dioses, luchando entre los juncos y muriendo ahogados cuando intentaban huir.

El Baile del Carnicero

El príncipe Aemond, enfurecido por una nueva derrota, partió por su cuenta sobre Vhagar para desencadenar su furia sobre las Tierras de los Ríos; mientras que, por su parte, ser Criston Cole, el Hacedor de Reyes, abandonó Harrenhal con un ejército muy mermado, marchando hacia al sur a lo largo de la orilla occidental del Ojo de Dioses. Después de cuatro días de marcha, empezaron los ataques y las emboscadas por parte los Negros, que emplearon la táctica de tierra quemada. Pero cuando Ser Criston dejó atrás el lago y siguió la orilla del Aguasnegras, se topó con un ejército que los señores del Tridente y del Norte habían reunido, cayendo muerto en batalla y su ejército disuelto.

La Primera Batalla de Ladera

En el Dominio, el gran ejército sureño liderado por Lord Ormund Hightower y el príncipe Daeron había cruzado el Mander y avanzaba implacable hacia Desembarco del Rey, sometiendo a los leales de Rhaenyra y forzando a cada señor a hincar la rodilla. Desembarco del Rey no debía quedar indefenso, por lo que la reina Rhaenyra y su dragón Syrax permanecerían en la ciudad con los príncipes Aegon el Menor y Joffrey, que tenía a su dragón Tyraxes, así como el jinete de Bruma, ahora Addam Velaryon y heredero de la Serpiente Marina. El resto de jinetes iría a la batalla con sus dragones.

Los “semilla de dragón” Ulf el Blanco, jinete de Ala de Plata, y Hugh Martillo, que montaba a lomos de Vermithor, volaron a Ladera, el último asentamiento leal entre Lord Hightower y la capital, con el objetivo de defenderlo y destruir al príncipe Daeron y a su dragón. Aunque el poderío de los Hightower hizo que la batalla se decantara inicialmente hacia los Verdes, luego la balanza se inclinó a favor de los Negros cuando Ormund Hightower murió a manos de Roderick Dustin en un ataque suicida de sus Lobos del Invierno. Ni siquiera la intervención de Tessarion influiría en su moral, pues los seis mil hombre de los Negros que lucharon al inicio de la batalla se refugiaron en la ciudad y contaban con el apoyo de dos dragones. Sin embargo, esta batalla siempre será recordada más por la traición que por la confrontación en sí, pues Ulf y Hugh –conocidos a partir de este momento como Los Dos Traidores– decidieron cambiar de bando cuando volvieron sus dragones contra la ciudad, reduciéndola a cenizas.

Las Traiciones de Ladera se cobraron muchas muertes y marcaron el punto de inflexión en una guerra que parecía no tener fin. Cuando las noticias llegaron a Desembarco del Rey, la reina tomó represalias contra las otros bastardos “semilla de dragón”, pero Addam Velaryon, el heredero de Marcaderiva, escapó en Bruma cuando Corlys Velaryon, la Mano de la Reina, le previno, lo que supuso su encarcelamiento; mientras que Ortigas, después de ser condenada por alta traición, desapareció con Robaovejas para jamás ser vista de nuevo.

La Batalla sobre el Ojo de Dioses

Batalla de Daemond y Aemond Targaryen en sus dragones

Daemon y Aemond sobre el Ojo de Dioses

Después de despedirse de Ortigas en Poza de la Doncella, su amante el príncipe Daemon se dirigió a Harrenhal para enfrentarse a su sobrino Aemond. En el decimocuarto día de vigilia del príncipe, Aemond Targaryen apareció montado a lomos de Vhagar junto a su amante Alys Ríos, quien a través de las llamas le dijo dónde se encontraba Daemon. Mientras que el príncipe más joven se sujetó bien a las bridas de su silla de montar, el príncipe más viejo descartó esa idea; luego, ambos remontaron el vuelo y ascendieron hacia las nubes que cubrían el Ojo de Dioses. Atacando por el punto ciego de Aemond, Caraxes se abalanzó sobre Vhagar y se enroscaron en una lucha encarnizada. Cuando los dragones caían en dirección al lago, el príncipe Daemon Targaryen, libre de ataduras y cadenas, saltó hacia el otro dragón empuñando a Hermana Oscura, hendiendo la espada a través de la cuenca vacía de Aemond, que se encontraba encadenado a su silla de montar. Instantes después ambos dragones impactaron contra la superficie del lago. Aunque los restos del príncipe Aemond aparecieron todavía encadenados a su montura con Hermana Oscura clavada a través de la cuenca de su ojo, de los del príncipe Daemon no se supo nada; pero según las canciones de los bardos, sobrevivió a la caída y pasó el resto de sus días al lado de Ortigas.

La revuelta en Desembarco del Rey y asalto a Pozo Dragón

En Desembarco del Rey, la reina Helaena Targaryen, loca de dolor, se suicidó arrojándose al foso seco desde el Torreón de Maegor, muriendo empalada en las estacas. Según los rumores que recorrieron la ciudad, Helaena había sido asesinada por orden de su hermanastra, Rhaenyra. Este hecho fue el detonante de la revuelta que esa misma noche se apoderaría de la capital, pues ya existía un descontento generalizado hacia la reina. El tumulto comenzó en el Lecho de Pulgas y se extendió rápidamente por toda la ciudad, reclamando justicia para el príncipe asesinado y su madre. Los capas doradas no pudieron frenarlo y se vieron sobrepasados por la muchedumbre.

Ante el temor de un ataque de Aegon II y sus dragones, la furiosa multitud escuchó a un manco llamado el Pastor que predicaba contra los dragones, por lo que se dirigieron a Pozo Dragón para matar a todos los guarecidos en su interior. Con la intención de salvar a su dragón Tyraxes, Joffrey Velaryon, ahora el Príncipe de Rocadragón, robó el dragón de su madre, el único que se hallaba en la Fortaleza Roja, y se dirigió hacia la Colina de Rhaenys; pero Syrax solo reconocía a su dueña y, durante el trayecto hacia Pozo Dragón, se revolvió para liberarse del desconocido que lo montaba a horcajadas. Joffrey cayó y murió en las calles de la capital.

Asalto a Pozo Dragón por Paolo Puggioni

Asalto a Pozodragón, por Paolo Puggioni

Entretanto, Pozo Dragón se transformó en un infierno ardiente. Al estar encadenados, los cuatro dragones que allí moraban no podían escapar volando, pero lucharon con cuernos, dientes, garras y fuego. Shrykos y Morghul, los dragones de los hijos gemelos de Aegon II, fueron los primeros en morir sin oponer mucha resistencia. Tyraxes, el dragón del príncipe Joffrey, murió encadenado en su jaula. Pero Sueñadragón, que había roto dos de sus cadenas tras la muerte de la reina Helaena, se liberó de sus ataduras cuando la muchedumbre se le acercó, matando a más hombres que los otros tres dragones juntos. Luego, tomó el vuelo dentro de Pozo Dragón y, en un último intento desesperado por escapar, derribó la cúpula que lo cubría, muriendo aplastados por los escombros el dragón y los asaltantes.

Aunque los cuatro dragones perecieron en el asalto, muchos de los matadragones también murieron carbonizados por el fuedragón. Y Syrax, ya fuese por los rugidos de los dragones agonizantes o el olor a sangre y carne calcinada, descendió desde las alturas hacia la muchedumbre, arremetiendo con sus dientes y garras. Aunque se desconocen las circunstancias, Syrax también murió durante la revuelta. Esa misma noche Rhaenyra y su hijo Aegon el Menor abandonaron la ciudad con un pequeño séquito y se dirigieron hacia Rocadragón, pues allí podrían eclosionar más huevos de dragón.

La Segunda Batalla de Ladera

Al sur de la capital, comenzó la Segunda Batalla de Ladera. Con el afán de demostrar que no todos los bastardos son unos traidores, Addam Velaryon reunió un ejército de cuatro mil hombres entre los restos de las huestes ribereñas y, en la oscuridad de la noche, atacó Ladera en su dragón Bruma. El ataque tomó completamente desprevenidos a los Verdes, extenuados por la enfermedad y, desde la muerte de Ormund Hightower, sin líderes capacitados para el mando, pues se encontraban inmersos en sus propios conflictos y rivalidades internas.

Aunque se desconocen las circunstancias, el príncipe Daeron Targaryen murió durante el ataque cuando su pabellón fue consumido por las llamas. Asimismo, Los Dos Traidores, con la ambición de ocupar el Trono de Hierro, murieron a manos de los comandantes que dirigían el ejército sureño: Hugh Martillo fue asesinado por ser Jon Roxton y Ulf murió envenenado por Hobert Hightower.

Pero la verdadera carnicería comenzó cuando la batalla despertó a los dragones de los Verdes, a las afueras de la ciudad. De los cuatro que había en el campo de batalla, solo Bruma tenía jinete: ser Addam Velaryon había venido a demostrar su lealtad destruyendo el ejército de los Verdes y sus dragones, de modo que se enfrentó a ellos. Poco después de morir Bruma y ser Addam, también lo hicieron Vermithor y Tessarion; sólo sobrevivió Ala de Plata.

La toma de Rocadragón

Gracias a Lord Larys Strong el Patizambo –su consejero de los rumores–, Aegon II consiguió escapar de Desembarco del Rey cuando Rhaenyra lo conquistó. Mientras que el rey se escondió en Rocadragón con la creencia de que su hermanastra nunca lo encontraría en su propia fortaleza, sus hijos Jaehaera y Maelor fueron enviados a Antigua y Bastión de Tormentas respectivamente. De este modo, Aegon había permanecido escondido en la isla junto a su dragón, que había cruzado la Bahía de Aguasnegras a pesar de sus heridas. La caída de Rocadragón fue rápida, pues incluso allí algunos guardaban rencor a su hermanastra. No obstante, la princesa Baela, hija de Daemon y Laena Velaryon, escapó de los invasores en Danzarina Lunar y se enfrentó a Aegon, que descendía en su dragón Fuegosol para hacer una entrada triunfal en la plaza conquistada. Como resultado de la encarnizada lucha, Aegon se rompió las piernas cuando saltó desde su dragón y Baela sufrió graves heridas por las quemaduras.

Finalmente, después de pagar el pasaje hacia Rocadragón vendiendo su corona, Rhaenyra y su hijo Aegon llegaron a la isla sin saber que allí se encontrarían con un maltrecho Aegon II y su dragón agonizante. Enfurecido por sus piernas destrozadas y heridas, el rey Aegon entregó a su hermanastra a Fuegosol, bañándola con una explosión de llamas. Y antes de que Fuegosol la devorase en seis bocados y dejase una séptima parte para el Desconocido, Rhaenyra Targaryen tuvo tiempo para levantar su cabeza hacia el cielo y chillar una última maldición a su medio hermano; todo ello presenciado por su hijo Aegon, que miraba horrorizado cómo su madre era carbonizada y despedazada viva.

Muerte de Rhaenyra Targaryen

Muerte de Rhaenyra Targaryen, por Arthur Bozonnet

Aunque Rhaenyra estaba muerta, los Negros aún conservaban poderosos partidarios a lo largo del Reino, de modo que el príncipe Aegon el Menor fue hecho prisionero como rehén. Después de la muerte de su dragón, el rey Aegon II convocó a sus leales y regresó a Desembarco del Rey para reclamar el Trono de Hierro y reunirse una vez más con su madre, la reina Alicent Hightower. Aegon II se sentó de nuevo en el Trono de Hierro, pero nunca se recuperó de sus heridas y falleció seis meses después envenenado.

IV. El principio del final

Así finalizó la Danza de los Dragones, una guerra civil que trasciende a las aspiraciones al trono de dos hermanos enfrentados y que es probablemente la más sangrienta y cruel que haya vivido Poniente. Los Targaryen perdieron casi todo su poder y supuso el inicio de su declive, pues nunca se recuperaron del todo: numerosos miembros de la familia real perecieron en la guerra y los pocos dragones que sobrevivieron jamás alcanzaron el tamaño de sus predecesores. La guerra había acabado y Aegon el Menor, hijo de Rhaenyra y Daemon, sucedió a su tío en el Trono de Hierro como el tercero de su nombre, casándose además con su prima Jaehaera para reunificar a la familia; pero el Reino tenía que hacer frente a otro tipo de asuntos más acuciantes: el Falso Amanecer y la Hora del Lobo se aproximaban.

¿Qué opináis sobre la Danza de los Dragones? ¿Creéis que presenciaremos de nuevo un conflicto de tales magnitudes en Poniente? ¿Será la Danza de los Dragones el spin-off que la HBO planea hacer? Y vosotros, ¿por qué bando os decantáis?

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