Como todos sabéis, el 28 de octubre de 2017 se inauguró en el Museu Marítim de Barcelona Game of Thrones: The Touring Exhibition, la exposición oficial itinerante de la serie de HBO. En ella, los visitantes pueden contemplar de primera mano el vestuario, atrezo, objetos y armas creados para recrear el mundo ideado originalmente por George R.R. Martin. Comoquiera que hasta el 11 de marzo de 2018 todavía se podrá visitar en su emplazamiento actual, en la Compañía Libre de Braavos no hemos querido ser menos y nos hemos acercado hasta allí para ver y comprobar qué se cuece bajo los arcos de las Atarazanes Reales de Barcelona.

Para hacer más amena la crónica, utilizaremos dos tipos de imágenes. De profesionales como Michele Carragher, bordadora de vestuario, o Tommy Dunne, maestro armero de la serie. Vale mucho la pena fijarse en aquellos detalles que convierten en única una pieza de artesanía. Pero también de la exposición, en una galería fotográfica y comparativa al final de nuestro relato. Así pues, sentaos, poneos cómodos y disfrutad del viaje con nosotros.

Los paisajes invernales del Norte

Catelyn

Una vez pasadas las taquillas y tras decidir o no entablar amistad con Drogon haciéndonos alguna foto con él, entramos a la exposición. Tras una breve introducción, pasamos directamente a la sala de los paisajes invernales del Norte. Los ropajes norteños de Robb (Richard Madden) y el vestido azul típicamente Tully de Catelyn (Michelle Fairley), con motivos acuáticos y peces que le vimos lucir en las temporadas 2 y 3, nos dan la bienvenida junto a las armas del norteño y las usadas por su señor padre durante su juventud. La matriarca Stark, a su vez, guarda las armas con las que intentó con todas sus fuerzas recuperar a sus hijas: la espada de Brienne de Tarth (Gwendoline Christie) y Guardajuramentos. Agazapados a nuestra espalda, casi entre sombras, un par de pícaros viajan por el Camino Real. Todos saben que en realidad son la niña loba Arya Stark (Maisie Williams) y Sandor “el Perro” Clegane (Rory McCann), con su casco.

Guardajuramentos

Pero lo más interesante, si cabe, lo veremos a nuestra izquierda. Un gran mapa de Poniente nos irá mostrando los principales emplazamientos de los Siete Reinos flanqueado por las genealogías de las principales casas de Game of Thrones: Stark, Baratheon, Lannister y Targaryen. Podréis notar que éstas se ajustan a lo mostrado por la serie en su séptima temporada de forma peculiar: Jon Nieve (Kit Harington) aparece ya como hijo legítimo de Rhaegar Targaryen (Wilf Scolding) y Lyanna Stark (Aisling Franciosi); Joffrey (Jack Gleeson), Tommen (Dean-Charles Chapman) y Myrcella (Nell Tiger Free), en cambio, constan como hijos también legítimos del rey Robert (Mark Addy). Se reconoce a Melisandre (Carice van Houten) como amante de Stannis (Stephen Dillane).

Ante el mapa encontramos la primera vitrina de la exposición. En ella podemos reconocer los indicadores utilizados en la serie sobre la Mesa Pintada de Rocadragón para planificar los ataques del Team Daenerys. Además, encontramos otros objetos usados en el día a día de Poniente: vasos, cuencos, portavelas y… pergaminos. Cartas con lacre pero también mensajes más pequeños y enrollables, de los que se utilizan para ser enviados con los cuervos… cuando se dejaban.

La arbolada senda del Camino Real y los majestuosos escenarios de Desembarco del Rey

Margaery

Cambiamos de escenario y de sala para adentrarnos de lleno en los paisajes sureños que nos llevan a la capital del reino. Nada más entrar, nos encontramos a nuestra izquierda con nada más y nada menos que con la Boda Púrpura. En ella reina por derecho propio el vestido de novia y las rosas y espinas de Margaery Tyrell (Natalie Dormer) acompañado por el traje del novio y corona de Joffrey Baratheon. A la derecha de sus majestades encontramos a otros recién casados: Sansa Stark (Sophie Turner) en su vestido de tonos rosados y Tyrion Lannister (Peter Dinklage). A la izquierda, a unos amantes de toda la vida: la reina viuda Cersei Lannister (Lena Headey) y su hermano Jaime (Nikolaj Coster-Waldau), Lord Comandante de la Guardia Real. Por cierto que aquí las armas también tienen su protagonismo, casi como una advertencia y consejo: justo antes de asistir a la boda real podemos admirar la espada y la daga de Jaime Lannister junto a la de su hijo rey, Lamento de Viuda.

Lamento de Viuda

Pero si tanto lujo y boato nos agobia, siempre podemos volvernos a nuestra derecha a jugar como niños en el bosque de dioses de los Stark. Ante la mirada atenta de un arciano (¿será Bran?) podemos hacernos nuestras propias fotografías junto a una réplica de Hielo o, si nuestro tamaño y gustos son más acordes, con Aguja.

Avanzando algo más, podemos deternos ante una vitrina que contiene algunos de los objetos más icónicos de la trama de Desembarco del Rey: el collar de falsas amatistas que Sansa Stark llevó a la Boda Púrpura, gentileza de Lady Olenna (Diana Rigg); el cinturón de rosas y espinas de Margaery y la corona de Joffrey; el broche de oro con la insignia de la Mano utilizado por Lord Tywin (Charles Dance) junto a la mano de oro de su hijo Jaime. Pero también cierta daga de acero valyrio con protagonismo propio junto al regalo amenazador que Ellaria Arena (Indira Varma) hizo llegar a Cersei. De loca a loca, en confianza. Como curiosidad, nos enteramos de que existen más de veinte réplicas de la mano de oro de Jaime, con variaciones en los materiales según el tipo de escena a rodar. Parece que se hicieron populares entre el equipo y que era habitual que todo el mundo se la quisiera probar. ¿Quién no ha necesitado una mano de oro en alguna ocasión?

Cersei

Enfrente de la vitrina un guardia Lannister custodia el palanquín de Joffrey Baratheon. Está bien eso de soñar viajar en ella mientras miramos por encima del hombro al populacho pero nos tendremos que contentar con seguir nuestro viaje a pie.

Siguiendo nuestra senda por el Camino Real para no perder el rumbo, encontramos a más viejos conocidos a nuestra izquierda. Por lo que parece Sansa Stark también se hartó de la capital y ahora luce una austera capa oscura de viaje junto a su nuevo acompañante: Petyr Baelish (Aidan Gillen), al que delata más si cabe su broche de plata en forma de sinsonte. Parecen ir en dirección al Valle de Arryn. Pero no son los únicos en este camino: vemos también a una pareja de dornienses. Él viste una armadura de cuero rojo y porta una amenazadora lanza mientras ella luce un lujoso vestido dorado de finales de verano. Si no fuera porque es de día diría que son los fantasmas del príncipe Oberyn Martell (Pedro Pascal) y Ellaria Arena, antes de que su felicidad se convirtiera en cenizas. Viajan escoltando las armas de sus hijas, las Serpientes de Arena. Y, ¿qué vemos más allá? Casi entre las sombras, descubrimos a dos krakens fuera del agua. Theon (Alfie Allen) y Yara Greyjoy (Gemma Whelan) viajan vestidos como si acabaran de bajar de un barcoluengo.

Ellaria

A nuestra derecha parece que van apareciendo más visitantes: Ramsay Bolton (Iwan Rheon) afila sus cuchillos envuelto en su capa norteña, rodeado por los estandartes del hombre desollado y acompañado de cierta silla de la que diría que no volvió a levantarse. Dejamos atrás tan perturbadora visión para encontrarnos con otro tipo que acostumbra a merodear por la corte. ¿Qué hará Varys (Conleth Hill) por estos contornos? Su túnica dorada y turquesa de corte oriental casi se evapora ante nuestra vista, dejando tras de sí un rastro a perfume. Pero lo más extraño está por llegar. Encontramos en nuestro camino nuevos objetos: el collar de rubíes de Melisandre y la corona de Renly Baratheon (Gethin Anthony), bajo la que se esconde el cervatillo de madera que Ser Davos (Liam Cunningham) regaló a la princesa Shireen (Kerry Ingram). Aparece ante nosotros el estandarte de Stannis Baratheon, el venado rodeado por el corazón de R’hllor, que precede a su señor en armadura gris y capa negra y a la sacerdotisa Melisandre envuelta en varias capas de ropajes rojos, como una llama.

Dejamos la arbolada senda del Camino Real habitada por sombras del pasado para adentrarnos en una antesala oscura en la que destaca otro fantasma, en esta ocasión alado. Es la calavera de Balerion, que duerme bajo la Fortaleza Roja. Hic sunt dracones.

La conquistada ciudad de Meereen con sus cuarteles de guerreros Inmaculados y los fieles de la Casa Targaryen

Daenerys

Tras dejar atrás Poniente, cruzamos el mar para adentrarnos en Essos, concretamente en la Bahía de los Esclavos. Missandei (Nathalie Emmanuel) nos sale al encuentro, guardada por dos filas de Inmaculados. Tras todos ellos vemos a Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), Madre de Dragones y Mhysa de los Libertos, ataviada en un vestido azul que pudimos ver durante la temporada 4 y en el que destaca la textura en forma de escamas de dragón conseguida en la tela.

Al fondo, en semioscuridad, destacan las armas de los más allegados de la reina dragón: el enorme arakh curvo de Khal Drogo (Jason Momoa), las dagas con empuñadura de mujer de Daario Naharis (Michiel Huisman) y la espada ponienti de Ser Jorah Mormont (Iain Glen). A la derecha, expuestos, encontramos en vitrina algunos objetos que hemos podido ver en diferentes momentos unidos a la trama de Daenerys: las joyas que llevaba en las Arenas de Meereen, en las que destaca el diseño de dragones; los huevos de dragón, regalo de Illyrio Mopatis (Roger Allam); y una máscara perteneciente a un Hijo de la Arpía.

Escenarios emblemáticos de la misteriosa Casa de Blanco y Negro

Aguja

Abandonamos Meereen pero no Essos. Viajamos al norte, hasta la Ciudad Libre de Braavos, la hija bastarda de Valyria. No nos espera nadie, pues hemos cruzado las puertas de la Casa de Blanco y Negro. No confiéis en la niña y el hombre (Tom Wlaschiha) que os observan al fondo, ataviados como servidores del Dios de los Muchos Rostros. Pero, si queréis probar, y ya que nos hallamos en la Sala de los Rostros, podéis jugar en la pantalla a ver cómo quedaría el vuestro a disposición de ellos.

Las heladas tierras de Más allá del Muro

Garra

Si la experiencia con el Desconocido os ha dejado fríos, estáis listos entonces para la próxima parada: la Guardia de la Noche. Aunque también podemos jugar a ver cómo nos veríamos tratando de trepar por él o emular a Jon blandiendo a Garra en Casa Austera contra el Rey de la Noche (Richard Brake), parece que no hemos llegado en buen momento. Nos recibe el Lord Comandante Jon Nieve, flanqueado por un hermano negro y por Ser Alliser Thorne (Owen Teale) pero ese cartel de “Traitor” no augura nada bueno. A la derecha de la escena, sin embargo, están las armas de los contendientes: la espada de Ser Alliser junto a Garra, la espada de acero valyrio que originalmente perteneció a Jeor Mormont  (James Cosmo) y que ahora es propiedad de Jon Nieve.

Cruzando el Muro y avanzando un poco hacia las tierras de Más Allá del Muro, nos encontramos con otros dos viejos conocidos: Bran (Isaac Hempstead-Wright) y Hodor (Kristian Nairn). Bran viste, ya crecido, de nuevo como un Stark pero a Hodor lo encontramos tal y como lo lloramos al despedirlo, cubierto por sus pieles de gigante bonachón. Parecen custodiar una vitrina con objetos de las dos razas mágicas por excelencia de la región: flechas y dagas de los Hijos del Bosque, fabricadas con el indispensable vidriagón; alguna bomba incendiaria con la que defenderse de los espectros; pero también una espada de hielo mágico perteneciente al Rey de la Noche.

Espada de hielo del Rey de la Noche

Pero si a nuestra izquierda hay amigos, a nuestra derecha están los Otros. Unos Caminantes Blancos escoltan la caja en la que cierta expedición suicida consiguió encerrar un espectro y facturarlo con destino a Desembarco del Rey. Con cariño, para Cersei. El espectro no parece entusiasmado con la idea. Por los chillidos, ya sabéis.

Por desgracia, no están solos. También los acompaña un gigante convertido un espectro. Una visión triste, más si tenemos en cuenta que no muy lejos nos aguarda Ygritte (Rose Leslie). Quizás sea hora de entonar junto a ella la canción El último gigante. La acompañan su arco, flechas y daga y también Casaca de Matraca (Edward Dogliani) con su traqueteo de huesos. ¿O será en realidad Mance Rayder? Pero el día se extingue ya en el norte, arrecia el frío. Decidimos cruzar de nuevo el Muro y volver a las todavía algo cálidas tierras de Poniente.

La espectacular pieza central del emblemático Salón del Trono de Hierro

Donde los visitantes podrán visitar la sede del poder de los habitantes de Poniente en todo su esplendor.

De esta manera, encaramos la recta final de nuestra visita por los escenarios de Game of Thrones, ante el Trono de Hierro. El primer personaje en salirnos al encuentro es Tywin Lannister, austero en su levita y botas negras. Solo destaca el brillo del broche de la Mano. A su lado se encuentra su nieto Joffrey, vistiendo la armadura que le vimos llevar durante la temporada 2. No se utiliza en la batalla y está en perfectas condiciones, puntualizan. Tras ellos, nos observa un impasible Guardia Real. Al otro lado del trono, nos aguarda Cersei Lannister, la reina actual. Luce el mismo modelo negro con cadena y accesorios metálicos que pudimos contemplar en la temporada 7, cosa que acentúa todavía más el parecido con su padre. Tras ella, se alza una sombra enorme. Se trata de su escudo personal, Ser Robert Strong (Hafþór Júlíus Björnsson).

Con esto, nos despedimos de Poniente. Aunque no sin que antes nos ofrezcan el poder inmortalizarnos sentados en una réplica del trono. Una vez abandonado, nos espera una última visita a la tienda de souvenirs. Hay que llenar las arcas. Se acerca el invierno.

Detalles de la visita

Es probable que alguno esté todavía valorando el visitar o no la Exhibition teniendo en cuenta que no es la primera vez que se organiza un evento de estas características. La decisión es personal, evidentemente, aunque me ha parecido bien añadir algunos detalles que faciliten la decisión a los leales.

Afortunadamente en la Compañía contamos también con información de primera mano de la Game of Thrones Exhibition de Madrid del año 2015, gracias a @Noelia Aranda. Para los que la visitasteis, habréis podido comprobar que ha crecido un poco en cuanto a elementos y organización. Quizás ahora esté inevitablemente organizada para unas visitas más masivas, lo que por un lado ofrece más detalles sobre los objetos (en especial si os decantáis por haceros con una audioguía) pero por otro le resta en cuanto a actividades interactivas para el visitante. Por ejemplo, ya no podemos vivir experiencias como subir al Muro gracias a la Realidad Virtual o ser achicharrados por un dragón (de acuerdo, esto último quizás no sea tan malo). En resumidas cuentas Poniente, también en la serie, se ha hecho inmenso y esto puede que sea su parte más atrayente: poder estar cerca de objetos que nos transporten a uno de nuestros universos ficticios favoritos gracias al trabajo esta vez del equipo que se encuentra detrás de las cámaras en lugar de delante de ellas.

Y ahora os toca a vosotros. ¿Habéis estado en esta exposición o en la anterior de 2015? ¿Qué es lo que más os gustó u os llamó la atención? ¿Las recomendáis?

 

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