Esta semana volvemos con una nueva edición de nuestro Rincón del Cronista y, como no puede ser menos, proponemos un tema sumamente interesante. Un suceso que siempre ha dado que hablar: el cometa, el Mensajero Rojo que aparece por primera vez en Juego de Tronos. Ese astro rojo y sangrante que trajo consigo varios supuestos anuncios. ¿Augura la llegada de algo, de alguien, de una sucesión de hechos que quizá desemboque en una noche muy larga? Intentaremos desentrañar la incógnita.

El Mensajero Rojo

Como sabemos, el Mensajero Rojo surcó el cielo por primera vez hacia el final de Juego de Tronos. Sin embargo, es complicado establecer la línea temporal de su aparición, puesto que el arco narrativo de Daenerys arranca con algo de antelación con respecto a los demás y no sabemos exactamente a partir de qué momento coincide con las tramas del resto de personajes. 

Así las cosas, la primera mención que tenemos del cometa es durante bran vii. Se trata de la observación del fenómeno llevada a cabo por el Maestre Luwin. Al mismo tiempo, Bran le cuenta al Maestre que ha soñado con su padre en las criptas.

—Desde luego —asintió el maestre Luwin con un suspiro. El maestre estaba mirando por su gran catalejo myriense; medía las sombras y anotaba la posición del cometa, que se veía muy cercano en el cielo de la mañana—. Pero, en estos tiempos que corren… Ser Rodrik tiene razón: necesitamos hombres que monten guardia en la muralla. Tu señor padre se llevó a Desembarco del Rey la flor y nata de su guardia, y el resto siguieron a tu hermano, al igual que todos los muchachos aptos en leguas a la redonda. Muchos no volverán jamás, y tenemos que buscar hombres que ocupen sus lugares.
[…]
—Es la tumba de Lord Eddard, para cuando llegue su hora —dijo el maestre Luwin—. ¿Ahí es donde estaba tu padre en el sueño, Bran?
—Sí. —El recuerdo lo hizo estremecer. Miró a su alrededor, intranquilo, se le había erizado el vello de la nuca. ¿No había oído un ruido? ¿Había alguien allí abajo?
—Pues ya lo ves: no está aquí. —El maestre Luwin se adelantó hacia el sepulcro abierto, con la antorcha en la mano—. Ni lo estará hasta dentro de muchos años. Los sueños no son más que sueños, pequeño. —Metió el brazo en la oscuridad de la tumba, como si fuera la boca de una bestia inmensa—. ¿Ves? No hay na…

Juego de Tronos, Bran VII

 

Simultáneamente, la segunda mención cierra la primera entrega de la saga. Sucede cuando el Mensajero Rojo aparece como la primera estrella de la noche en la cual Daenerys entraría en la pira funeraria y se convertiría en madre de dragones.

Jhogo fue el primero en verla.
—Allí —dijo en un susurro.
Dany alzó la vista y la vio, muy baja en el cielo del este. La primera estrella de la noche era un cometa, un cometa rojo. Rojo sangre, rojo fuego, con cola de dragón. Era la señal más poderosa que podía imaginar.

Juego de Tronos, Daenerys X

 

Podemos afirmar que la aparición del cometa encaja en la historia en medio de dos de los sucesos más determinantes de Juego de Tronos: la ejecución de Eddard Stark y el nacimiento de Drogon, Viserion y Rhaegal.

¿Cuál es el significado del cometa?

Pero las primeras reflexiones sobre el cometa se producen en Choque de Reyes. Es en este libro cuando el Mensajero Rojo ya es un potente testimonio en el cielo a los ojos del mundo entero. Aunque el maestre Cressen apunta la normalidad de este tipo de cuerpos celestes, reconoce también que este en particular es extraordinario. En esos momentos, su rojizo halo era perfectamente visible incluso a la luz del día. 

De hecho, es el propio maestre de Rocadragón quien abre Choque de Reyes con sus cavilaciones sobre el significado del cometa. Y, teniendo en cuenta su formación más o menos científica, las dudas y la inseguridad generadas por el heraldo rojo llaman la atención del lector. Todavía sin ser conscientes de ello, Cressen es, además, también el primero que introduce la imaginería de Azor Ahai (humo, sal, dragones de piedra…) con respecto al astro. Gracias a su prólogo, por tanto, Martin nos hace ver que quizá no estamos ante un simple cometa. Su aparición, rasgando el amanecer, nos puede hacer pensar incluso en la relación del mismo con la Larga Noche. Y que esta primera visión acontezca en Rocadragón, claramente relacionado con esa misma imaginería, puede también ponernos sobre la pista de su significado. Aunque, por supuesto, para Cressen el cometa augura otra cosa. Un asesinato:

La cola del cometa rasgaba el amanecer; era una brecha roja que sangraba sobre los riscos de Rocadragón como una herida en el cielo rosa y púrpura.

El maestre estaba de pie en el balcón de sus aposentos, azotado por el viento. Allí era adonde llegaban los cuervos tras un largo vuelo. Sus excrementos salpicaban las gárgolas de cuatro metros que se alzaban a ambos lados del hombre, un sabueso infernal y un wyvern, dos de las miles que vigilaban desde los muros de la antigua fortaleza. Cuando llegó a Rocadragón, el ejército de seres de piedra lo ponía nervioso, pero con los años se había acostumbrado a ellos. En aquel momento los consideraba viejos amigos. Los tres juntos observaron el cielo como si fuera un mal presagio.

El maestre no creía en las profecías. Aun así, pese a su avanzada edad, Cressen nunca había visto un cometa ni la mitad de brillante que aquél, ni de aquel color, aquel color espantoso, el color de la sangre, las llamas, los ocasos… Se preguntó si sus gárgolas habrían visto alguna vez uno semejante. Llevaban allí mucho más tiempo que él, y allí seguirían mucho después de que muriera. Si las lenguas de piedra pudieran hablar…

«Qué tontería. —Se apoyó en la barandilla, vio el mar batir abajo y sintió la piedra negra, dura y áspera bajo los dedos—. Gárgolas que hablan y profecías en el cielo. Soy un viejo idiota que empieza a pensar como un niño.»
[…]
Aun así… aun así… El cometa se divisaba ya incluso durante el día, mientras de las fumarolas de Montedragón, tras el castillo, se alzaban columnas de vapor color gris claro, y el día anterior un cuervo blanco había llegado de la Ciudadela con un mensaje, noticias ya anticipadas pero no por ello menos temibles: el anuncio del fin del verano. Presagios; todo eran presagios. Demasiados para negarlos. «¿Qué significa todo esto?», habría querido gritar.
[…]
Rocadragón era uno de los lugares más sombríos que nadie pudiera imaginar, una ciudadela solitaria en un desierto de agua, azotada por las tormentas y la sal, con la sombra humeante de la montaña a su espalda.
[…]
—Y la cosa del cielo, ¿qué? —Shireen no estaba nada convencida—. Dalla y Matrice estaban hablando junto al pozo, y Dalla dijo que la mujer roja le había dicho a mi madre que eso era aliento de dragón. Si los dragones tienen aliento, ¿no es porque están cobrando vida?
[…]
—Eso del cielo, pequeña, es un cometa. Una estrella con cola que se ha perdido en el cielo. Pronto desaparecerá, y no volveremos a verla. Te lo prometo.
[…]
Hacía tiempo que dormía muy mal. Una cabezada haría que estuviera más fresco para la dura prueba que lo aguardaba. Se dirigió hacia la cama; estaba cansado. Pero, cuando cerró los ojos, siguió viendo la luz del cometa, roja, llameante, viva entre la oscuridad de sus sueños.
[…]
«Puede que sea mi cometa —pensó entre neblinas, justo antes de quedar dormido—. Un presagio de sangre que augura un asesinato… Sí…»
[…]
Tuvo que cruzar una vez más la larga galería. El viento nocturno soplaba a través de los grandes ventanales, impregnado de olor a mar. Las llamas de las antorchas se agitaban a lo largo de los muros de Rocadragón, y en el campamento al otro lado de las murallas, se divisaban cientos de hogueras para cocinar, como si un manto de estrellas hubiera caído sobre la tierra. En el cielo, el cometa brillaba, rojo, malévolo..

Choque de Reyes, Prólogo

 

A pesar de que, como veremos, otros personajes incidirán de forma explícita posteriormente en esta interpretación del cometa, su significado y trascendencia es motivo de debate en cada rincón. Así, los leales al rey Joffrey lo consideran un buen augurio para su reinado naciente. En Aguasdulces sostienen que el rojo y el azul del cielo es por los colores de la casa Tully. Aeron Pelomojado lo explica como un mensaje del Dios Ahogado, mientras que Arya Stark lo relaciona con la sangre de su padre cuando Illyn Payne le cortó la cabeza.

El día del nombre del rey Joffrey amaneció claro y ventoso; la larga cola del gran cometa se veía perfectamente entre las nubes pasajeras. Sansa lo estaba observando desde la ventana de su torre cuando Ser Arys Oakheart llegó para acompañarla adonde iba a tener lugar el torneo.
—¿Qué creéis que significa? —le preguntó.
Gloria a vuestro prometido —respondió Ser Arys al instante—. Ved cómo sus llamas surcan el cielo hoy, en el día del nombre de Su Alteza, como si los propios dioses alzaran un estandarte en su honor. El pueblo ya lo ha denominado el Cometa del Rey Joffrey.
No le cabía duda de que eso era lo que le habían dicho a Joffrey; Sansa no estaba tan segura.
—He oído hablar a los criados, lo llaman la Cola del Dragón.
—El rey Joffrey se sienta en el trono que fue de Aegon el Dragón, en el castillo que construyó su hijo —dijo Ser Arys—. Es el heredero del dragón, y el escarlata es el color de la Casa Lannister; ahí tenéis otra señal. Este cometa nos ha sido enviado como heraldo del ascenso de Joffrey al trono. Significa que triunfará sobre sus enemigos.

Choque de Reyes, Sansa I

 

Catelyn alzó la vista hacia la tenue línea roja que trazaba el cometa, un sendero en el azul intenso del cielo, como una cicatriz en el rostro de un dios.
—El Gran Jon le dijo a Robb que los antiguos dioses han desplegado una bandera roja de venganza por Ned. Edmure cree que es un presagio de victoria para Aguasdulcesél ve un pez con una larga cola, con los colores de los Tully, el rojo sobre azul. —Suspiró—. Daría cualquier cosa por tener tanta confianza como él. El escarlata es el color de los Lannister.
—Eso no es escarlata —replicó Ser Brynden—. Y tampoco es rojo Tully, el rojo del lodo del río. Lo que vemos en el cielo es una mancha de sangre, pequeña.

Choque de Reyes, Catelyn I

 

—En Aguasdulces no opinan lo mismo. Dicen que el cometa rojo es el heraldo de una nueva era. Un mensajero de los dioses.
Es una señal, sí —asintió el sacerdote—. Pero de nuestro dios, no del suyo. Se trata de una marca ardiente, como las que llevaban antaño nuestros hombres. Es la llama del Dios Ahogado, salida del mar, que proclama la subida de la marea. Es hora de izar las velas y asolar el mundo con el fuego y con la espada, como siempre hicimos.

Choque de Reyes, Theon I

 

Aquella noche, tumbada en su fina manta sobre el suelo duro, contempló el gran cometa rojo. El cometa era espléndido y aterrador a la vez. El Toro lo llamaba la Espada Roja, decía que parecía una espada recién salida de la forja, con la hoja todavía al rojo vivo. Si entrecerraba los ojos a Arya también le parecía una espada, pero no una espada nueva: era Hielo, el mandoble de su padre, de ondulante acero valyrio, y el color rojo se lo daba la sangre de Lord Eddard después de que Ser Ilyn, la Justicia del Rey, le cortara la cabeza. Yoren le había hecho apartar la vista en el momento preciso, pero tenía la certeza de que Hielo había tenido el mismo aspecto que el cometa.

Choque de Reyes, Arya I

 

El cometa rojo visto desde distintos lugares en Game of Thrones, HBO

Y muchos más personajes se preguntan qué vendrá a decir: Melisandre, el Maestre Cressen, ser Davos, Gendry o la Guardia de la Noche, entre varios otros. Probablemente cada una de estas interpretaciones hable más del intérprete que del cometa en sí, pero en cualquier caso es interesante ver la cantidad de sensaciones que puede generar un mismo fenómeno.

¿Qué trae consigo este Mensajero Rojo?

Dragones

—Los lobos suelen aullar a la luna. Éstos aúllan al cometa. ¿Ves cómo brilla, Bran? A lo mejor creen que es la luna.
Cuando Bran se lo contó a Osha, ésta se echó a reír.
—Tus lobos tienen más cerebro que el maestre —dijo la salvaje—. Saben cosas que el hombre ya ha olvidado. —Su manera de decirlo le provocó escalofríos, y le preguntó qué significaba el cometa—. Sangre y fuego, chico. Nada bueno.

Choque de Reyes, Bran I

 

Sangre y Fuego, en eso piensa Osha cuando mira al cometa rojo. En otras palabras, una señal que habla de dragones. Observemos la siguiente escena de la serie de HBO. Si bien serie y libros son cosas distintas, durante las primeras temporadas la fidelidad para con la obra escrita era más estricta. Aquí, el mensaje es claro y se nos muestra de manera más directa: dragones. De paso encontramos una excusa para volver a disfrutar de Natalia Tena en el papel de esta salvaje. Todo un lujo: 

Aún así, si todavía albergamos dudas, veamos qué tiene para decir Bran la Vieja Tata:

Dragones —dijo, al tiempo que alzaba la cabeza y olisqueaba el aire. Estaba casi ciega y no veía el cometa, pero aseguraba que lo podía oler—. Son dragones, chico.

Choque de Reyes, Bran I

 

No parece casual que tanto Osha como la Vieja Tata coincidan en su interpretación del significado de este Mensajero Rojo. Ambas mujeres parecen albergar muchos conocimientos sobre el aspecto metafísico del mundo. Las dos comparten ser conocedoras de una especie de sabiduría ancestral. En el caso de la Vieja Tata, a través de sus cientos de historias (cada una más veraz que la otra, según vamos comprobando a través de la saga). Osha, por otro lado, trae consigo el sentido común del pueblo libre; esas supersticiones, costumbres o verdades que son transmitidas de generación en generación y perduran por medio de la palabra. Al igual que las  historias. A medio mundo de distancia, Daenerys Targaryen parece darles la razón. En efecto, el Mensajero Rojo surca el cielo y, por primera vez en más de cien años, regresan los dragones.

El Príncipe que fue Prometido

—Tengo que marcharme. —Varys se levantó—. Me imagino que debéis de estar muy cansado. Sólo quería daros la bienvenida, mi señor, y deciros cuánto me complace que hayáis venido. En el Consejo os necesitamos. ¿Habéis visto el cometa?
—Soy pequeño, no ciego —respondió Tyrion. En el camino Real, el cometa parecía cubrir la mitad del cielo; ganaba en brillo a la luna creciente.
—La gente lo llama Mensajero Rojo —dijo Varys—. Dicen que es el heraldo que precede a un rey, para advertirnos de que va a haber sangre y fuego.

Choque de Reyes, Tyrion I

 

Varys habla sobre la llegada de un rey y también sobre sangre y fuego. Si bien podemos sospechar que se refiere a Aegon, ya que en su plan no contemplaba la posibilidad del ascenso de Daenerys al Trono, no deja de resultar curioso que, pese a su desencanto por la magia y las profecías, consciente o inconscientemente se esté haciendo eco de una muy antigua: aquella que habla de la llegada de un Príncipe que habrá de restaurar en el poder a la Casa Targaryen y que, a su vez, también sería el responsable del regreso de los dragones.

Nacimiento de los dragones

Nacimiento de dragones, por GVArt

Si tomamos como cierto que el cometa es el heraldo que anuncia la llegada de un rey, y que a su vez señala el regreso de los dragones, podemos encontrar una fuerte relación entre ambos hechos. Ese rey que se espera, ese Príncipe cuyo regreso se profetizó, bien podría ser la razón del nacimiento de los dragones.

Azor Ahai

Un personaje que llega con fuerza a la historia a partir del Mensajero Rojo es Melisandre de Asshai. A partir de este fenómeno, la sacerdotisa roja interpreta que el cometa es la estrella sangrante, que Stannis Baratheon es Azor Ahai y que Rocadragón es el lugar del humo y la sal:

Está escrito en los antiguos libros de Asshai que llegará un día tras un largo verano, un día en que las estrellas sangrarán y el aliento gélido de la oscuridad descenderá sobre el mundo. En esa hora espantosa, un guerrero sacará del fuego una espada llameante. Y esa espada será Portadora de Luz, la Espada Roja de los Héroes, y el que la esgrima será Azor Ahai renacido, y la oscuridad huirá a su paso.

Choque de Reyes, Davos I

 

Es así que, durante la quema de las estatuas de la Fe de los Siete, Melisandre procura que Stannis saque de las llamas su Dueña de Luz. Sangre y fuego, magia antigua y dragones de piedra inundan la historia:

Cuando la estrella roja sangre y reine la oscuridad, Azor Ahai volverá a nacer entre el humo y la sal para despertar a los dragones de la piedra.

Tormenta de Espadas, Davos III

 

Uno de los indicadores que debe cumplirse para que Azor Ahai regrese es la aparición de la estrella roja. Si la estrella sangrante fuera el cometa rojo, podríamos decir que tras su paso habrá de llegar aquel guerrero legendario que combatirá a la oscuridad. Y si bien Melisandre considera que se trata de Stannis, el Maestre Aemon hace una interpretación muy distinta viendo a Azor Ahai en la figura de Daenerys de la Tormenta, haciendo hincapié en que hubo un error en la traducción de la profecía. Es algo habitual entre distintos personajes, por tanto, el identificar al cometa como la estrella sangrante de la que hablaba la profecía. De hecho, incluso Rhaegar dio importancia al cometa que sobrevoló Desembarco del Rey durante la concepción de Aegon. 

Un nuevo dios

Spoilers del capítulo de Vientos de Invierno: El Abandonado

—La estrella sangrante predijo el final —dijo a Aeron—. Son los últimos días, cuando el mundo será roto y reconstruido. Un nuevo dios nacerá de entre las tumbas y los túmulos.

Vientos de Invierno, El Abandonado

 

En palabras de Euron, un nuevo dios nacerá para traer la oscuridad al mundo. Podría tratarse de los krakens que han sido mencionados durante la saga. Tal vez del mismísimo Dios Ahogado. O quizá, mediante aquella referencia a tumbas y túmulos, podríamos pensar en los Otros y sus espectros de ojos azules. A su vez, Euron Greyjoy, ya coronado rey, comienza a hacer sacrificios de sangre en el mar, tal vez apuntando a despertar un antiguo poder dormido. Un horror colosal que se levante de entre las aguas más fuerte, más duro, inmortal.

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Desde el regreso de los dragones, a la llegada de un Príncipe que Fue Prometido. Desde la reencarnación de Azor Ahai al el nacimiento de un nuevo dios oscuro. El mensajero rojo trajo consigo muchas incógnitas y prácticamente ninguna respuesta. Porque tal y como llegó se fue, y nada parece haber cambiado demasiado entre ambos momentos.

La estrella sangrante llegó y se marchó, y Rocadragón es el lugar del humo y la sal.

Tormenta de Espadas, Davos III

 

Por ello, ahora es vuestro turno de aventurarse a comprenderlo:

¿Qué significado le dais al Mensajero Rojo? ¿Creéis que está relacionado con las profecías de Azor Ahai y el Príncipe que Fue Prometido? ¿Podrían ser ambas profecías la misma, o hablamos de figuras diferentes? ¿Podemos vincularlo a la Larga Noche que parece avecinarse? ¿Es Rocadragón el lugar del humo y la sal? ¿Creéis que su aparición pudo estar causada por algún suceso concreto? ¿Conseguirá la oscuridad alzarse por completo en la figura de ese nuevo dios que habrá de nacer de entre las tumbas y los túmulos?

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