Curiosidades en los capítulos de House of the Dragon: Lannister vs. Stark, heraldo Fuegoscuro, joyas reales, la daga y símiles.

El estreno del spin-off de Juego de Tronos, House of the Dragon, está dando mucho de lo que hablar, pero no sólo por valorar el capítulo o por analizar su desarrollo, sino también por los pequeños detalles que, a simple vista, pueden pasar desapercibidos.

Hoy estrenamos un nuevo espacio, propuesto por el Leal @zagel, donde compartir esos detalles que te hacen levantar la ceja y comprobar cuán cuidadoso es el equipo de House of the Dragon.

Dicho esto, nuestra pajarera siempre está abierta para recibir vuestros cuervos con aportaciones, por lo que si habéis estado avispados y os habéis percatado de alguna curiosidad en éste o en episodios venideros, estaremos encantados de recogerlos para incorporarlo en esta sección.

Westeros Eggs I

Lannister vs. Stark

Comenzamos con el huevo enviado por el Leal @zagel. Durante el torneo por la celebración del nacimiento del heredero por un día de Viserys I, comienza un altercado que pronto se convierte en una escabechina. Tarly se lanza contra Darklyn tirándolo del caballo, Mallister contra Lefford, Corbray entra al combate y al fondo, como quien no quiere la cosa, Lannister y Stark se enzarzan en un duelo con un final que igual nos suena.

Lannister 1 – Stark 0

Heraldo Fuegoscuro

No nos vamos muy lejos, ya que el astuto ojo del Leal @Carnicero Fuegoscuro encontró en el torneo al primer Fuegoscuro —¿Será que la sangre tira?—. Se trata ni más ni menos que del heraldo del torneo, que viste los colores Targaryen, rojo y negro, pero invertidos: dragón negro sobre fondo rojo.

Vengo del futuro para anunciaros una cosa…

Joyas Reales

Si en Juego de Tronos ya era palpable el mimo y cuidado que el equipo de vestuario le ponía a la ropa y los accesorios, en House of the Dragon no podíamos esperar menos. Al observar tanto la corona de Viserys —que anteriormente lució su abuelo Jaehaerys I— como el collar que le colocan a Rhaenyra al nombrarla Princesa de Rocadragón, podemos apreciar que en ellas aparecen los siete emblemas de los “siete reinos” que gobiernan.

Foto, mira, foto, graaciaas.

Arded en paz.

En ambas piezas están los mismos símbolos y en el mismo orden. Más grande y en una posición central se encuentra el dragón tricéfalo, emblema de la Casa Targaryen. Hacia la izquierda podemos ver la trucha Tully, el venado Baratheon y la rosa Tyrell. A la derecha del dragón se encuentra el león Lannister, el halcón Arryn, se intuye el huargo Stark y, justo detrás, en contraposición con el emblema Targaryen, se encuentran el sol y la lanza de la Casa Martell. Más allá del detalle, al que no se le quita mérito, lo que está trascendiendo es la aparición del emblema Martell en estas joyas reales, ya que Dorne no se anexionó al reino hasta el año 184 d. C., por lo que aún faltan más de 70 años para que eso de «Rey de los Siete Reinos» sea totalmente cierto.

La rosa Tyrell y el huargo Stark os los imagináis, ¿vale?

La daga

Siguiendo con el atrezo de la serie, no podemos olvidarnos de otro objeto que, aunque no habrá pasado inadvertido, también merece un lugar entre estas líneas. Se trata de la daga de acero valyrio y empuñadura de huesodragón con la que intentaron matar a Bran Stark al comienzo de Juego de Tronos y que, al final de la serie, terminó en manos de Arya y sirvió para acabar con el Rey de la Noche. En este primer capítulo se nos presenta como un testigo que pasa de rey a rey y que sirve de recordatorio de una terrible profecía, grabada en la hoja, el sueño que Aegon tuvo sobre el fin de la humanidad y al que llamó «Canción de Hielo y Fuego».

Una daga para gobernarlos a todos, una daga para encontrarlos, una daga para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.

Y así, de un plumazo, se no acabó debatir sobre lo que significará el título de la saga; o no. Sea como fuere y volviendo al tema, cómo terminaría esta daga en manos de Petyr para terminar volviendo a ser propiedad del rey, del rey Robert en este caso, es algo que aún está por resolver.

Símiles

Terminamos esta entrega con un par de escenas que ya hemos visto, o veremos, según se mire. En primer lugar nos vamos hasta el Salón del Trono donde nos encontramos a Daemon Targaryen calentando el asiento al rey. El propio Ser Harrold Westerling se escandaliza al verlo, pues el único que puede sentarse en el Trono de Hierro es el rey o, en su ausencia, la Mano del Rey. Pero Daemon no es el único al que encontraron sentado donde no debía. Tras matar al rey Aerys II, Jaime Lannister se sentó en el Trono de Hierro mientras esperaba a que alguien reclamara el trono, y así lo encontró Eddard Stark al llegar.

Estás en mi sitio.

La siguiente escena que nos trae viejos recuerdos tiene lugar frente al cráneo de Balerion. Viserys le desvela a su heredera el sueño de Aegon el Conquistador, el verdadero motivo de su conquista: evitar el fin de la humanidad. Es un secreto que ha ido pasando de reyes a herederos; «prométeme que lo guardarás y lo protegerás —termina diciendo Visery— prométemelo, Rhaenyra».

Promise me, Ned, por CyanideMilkshake

Tras esta frase no podemos evitar recordar las palabras de Lyanna Stark en su lecho de muerte, «Prométemelo, Ned». Una frase que atormentaría a su hermano hasta el final de sus días y, al ritmo al que escribe Martin, probablemente también nos atormentará hasta el final de los nuestros.

Y ahora es vuestro turno, Leales: ¿os habíais percatado de todos estos detalles? ¿Creéis que la aparición del emblema de la Casa Martell en las joyas reales es un error o simplemente arrogancia del monarca que ordenó su elaboración? ¿Qué pensáis que pudo pasar con la daga? ¿Podría esta peculiar herencia ser canon? ¿Guardarán relación la promesa de Viserys y la de Lyanna?