Comenta ya tus impresiones sobre Desembarco de la Reina, el segundo capítulo de la tercera temporada de House of the Dragon

Como va a ser habitual durante la emisión de esta tercera y nueva temporada de House of the Dragon, volvemos un lunes más para dar cabida a vuestra charla sobre lo que os ha parecido el capítulo. Por lo que hemos observado, el estreno de la tercera temporada ha gustado en la Compañía, pero la aclamación popular que puede verse en redes no acompaña aquí. Así, habéis decidido que Sal y Mar, Fuego y Sangre debute con un notable bajo en nuestra particular encuesta.

Sois varios los que habéis apuntado la irritante pasividad de la reina negra en los comentarios. Y, a pesar de lo que me convence particularmente Emma D’Arcy como esta Rhaenyra de Ryan Condal, es imposible no perder la suspensión de la incredulidad con la jugarreta inventada por los guionistas para alejar a la reina de la acción. En una serie que está por completo enfocada en la trama, que apenas se sostiene sobre sus personajes, el recurso es tan burdo que te saca totalmente de la ficción.

Lo bueno es que al menos le costó la vida a Jaecaerys, así que ya no tendremos que aguantarlo más. Porque si, para mi gusto, D’Arcy está completamente desaprovechada en su actuación por las tonterías que tiene que hacer, a Harry Collett no se le da especialmente bien interpretar un enfado. Entre la calidad de su actuación y lo poco que la serie ha trabajado a los personajes, lo cierto es que sufro antes por la muerte de los dragones que por la de los jinetes.

Por el otro lado, hemos visto un pasito para adelante. Al menos, vemos a Alicent manipular a su hijo y conducirlo a la muerte para salvar su cuello y el de su hija. Supongo que tarde o temprano la reina verde se hará la sorprendida y todo será culpa de los hombres y del patriarcado, como sucedió al final de la primera temporada después de ser ella misma la que le metió la idea a su hijo de reinar (y, por ende, de provocar la guerra), pero está bien disfrutar de auténticos tonos grises tras tres temporadas en un personaje femenino.

Lo mejor del capítulo, para mi gusto, fue ese pequeño cameo de un hijo del bosque con forma de fauno en las cercanías de la Isla de los Rostros. Da gusto recordar que en este universo también había magia más allá de dragones y Otros, y en este sentido la aparición de la bruja da un tono mistérico a todo el ambiente de Harrenhal. Luego recuerdas que, en una serie que dice ser feminista, el pretendiente masculino se hace a un lado y decide finalmente apoyar a su esposa y reina por arte de magia en vez de por lo que ella podría haber hecho y demostrado y entonces la conclusión de alguna mente privilegiada será no que el guión no ha permitido que Rhaenyra haga cualquier mérito, sino que la magia de ese mundo también es patriarcal.

Y, como colofón, quiero hablar del alivio cómico del final de la segunda temporada, la pirata aquella y el Lannister de turno, pues reflejan a la perfección por qué este capítulo se siente más como el broche a la temporada anterior que como el arranque de esta. ¿Cómo puede perderse tanto tiempo en pantalla con la presentación de un nuevo antagonista de la reina en el clímax de su temporada si va a morir en el primer capítulo de la siguiente? En fin, mejor no pasarse, que luego la gente dice que está de moda odiar la serie, porque debe ser que escasean los motivos.

Ya está bien. Ahora, a por una nueva entrega que, esperemos, consiga entretenernos un poco más y convencernos de seguir viendo esta serie. Vamos allá con la ficha técnica.

Desembarco de la Reina (3×02)

  • Título original: Desembarco de la Reina (Queen’s Landing).

  • Director: Claire Kilner

  • Guionistas: Sara Hess

  • Duración: 68 minutos.

  • Sinopsis: Mientras Alicent arriesga todo por cumplir su parte del trato, Rhaenyra debe decidir si el Trono de Hierro merece el precio a pagar.

 

¡Que lo disfrutéis! O… no. Pero si queréis despellejarlo sabéis que también podéis hacerlo aquí.

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