Análisis de Rhaenyra Triunfante, tercer capítulo de la tercera temporada de House of the Dragon

Retomamos una semana más El Escriba Leal, nuestra sección dedicada a analizar los capítulos de la tercera temporada de House of the Dragon. Como sabéis, @Mat Targaryen es quien está llevando a cabo esta encomiable tarea. Preparad las plumas, pero antes de soltar elogios o bilis, agradezcamos todos el trabajo de nuestro escriba.


House of the Dragon

3×03: Rhaenyra Triunfante

— Mat Targaryen —


¡Que larga se hizo la espera mis Leales! Fueron dos larguísimos años desde el final REAL de la Segunda Temporada de HOTD. Nuestra paciencia ha sido recompensada. Hemos vuelto a este mundo que tanto nos gusta amar y odiar a partes iguales. No es que me guste ser tan destructivo con la obra de GRRM, pero como fans tenemos el derecho de juzgar aquellos aspectos negativos presentes en Canción de Hielo y Fuego. Ninguna obra es perfecta y excepta de errores. Es normal que en un universo tan amplio, con un lore extenso, al propio autor se le escape algún detalle narrativo que no tenga sentido. Cuando los primeros libros de Canción se estrenaron por allá en los años 2000, una de las quejas más recurrentes era que la historia se centraba exclusivamente en personajes de cuna noble. Casi todos los puntos de vistas provenían de caballeros, nobles y princesas. En respuesta a esas críticas, George escribe los Cuentos de Dunk & Egg, y en Festín de Cuervos introduce los capítulos de Brienne de Tarth explorando los rincones más humildes de Poniente.

Ojalá George pudiera viajar al pasado y darse cuenta de que su historia se convertiría en una franquicia tan popular a la altura de obras como el Señor de los Anillos, Harry Potter y Star Wars. Sin duda, se hubiera esforzado en cuidar los detalles de aquellas historias que en un futuro se convertirían en adaptaciones televisivas propias. Ahora ya es tarde, la narrativa de la Danza de Dragones está en manos ajenas y nosotros como fans podemos alabar cualquier añadido positivo de la adaptación como criticar cualquier cagada que se manden los showrunners y resignarnos con decir “esto no es canon, no fue así en los libros” y seguir para adelante con nuestras vidas. Hablando de añadidos positivos, esta temporada arranca con el tan rumoreado “episodio conceptual”. Sin contar con la reciente y aclamada adaptación de las aventuras de Ser Duncan el Alto, es la primera vez que vemos un episodio centrado exclusivamente en un solo personaje. ¿Esa decisión valió la pena? Pues saquémosnos las dudas y comencemos con la reseña.

Tywin II

Todo el episodio se centra en Desembarco de la Reina excepto por la escena inicial. El mejor comandante militar de la época ha hecho su jugada maestra engañando a los nuevos Reyes de Poniente. Debió haberse enterado bastante rápido de la caída de Desembarco del Rey para que tuviera el tiempo suficiente de coger a un joven random, teñirle el pelo y tenerlo preparado justo a tiempo para la llegada de Aegon el Conquistador renacido. Al rey consorte le sintió muy bien el intimidar al ejército Hightower con sus tres dragones. Una sola orden y el ejército verde se convertiría en cenizas, pero la Rhaenyra de la serie no es tan cruel como su contraparte de los libros. Que yo recuerde, en Fuego & Sangre jamás le dieron a Tywin Hightower la oportunidad de rendirse y regresar a Antigua. La bondad de la Reina Negra le ha jugado en contra. Que los Negros actualmente posean 6 dragones adultos, 2 crías, 2 dragones salvajes y más de una docena de huevos en Rocadragón no garantiza que todos sus enemigos se rindan inmediatamente. La rendición falsa de Lord Tywin es una jugada atrevida, cualquier otro Lord se hubiera rendido y regresado a casa, pero la mente maestra de Antigua no resultó ser un simple señor que se intimide fácilmente.

El Rey Consorte farmeando aura como si fuera Aegon el Conquistador Renacido

Sería muy inapropiado de mi parte si concluyo una reseña mía sin críticas negativas hacia la adaptación y/o los libros. No lo hago por maldad, sino porque hay aspectos que son indefendibles en Fuego & Sangre y es mi deber como fan acérrimo exponer las falencias en la escritura de George. Tengo que admitir mi frustración al enterarme que la campaña bélica del Dominio ha sido recortada y simplificada para economizar el presupuesto. Según lo que relata el Guardián de Dragones que se le presenta a Rhaenyra al final del episodio, el ejército de Lord Tywin fingió una retirada y capturó la ciudad de Ladera reteniendo a su población como escudos humanos anti-fuego de dragón. Si esto significa que a partir de los siguientes episodios vamos a tener al ejército Hightower estancado en la ciudad de Ladera, podemos garantizar la eliminación de todos los obstáculos previos que han enfrentado los Verdes desde el comienzo de la Danza. En las reseñas del Escriba Leal de la Segunda Temporada de HOTD mencioné la incoherencia de que muchas casas nobles en el Dominio se unieron al bando de Rhaenyra sin explicación coherente alguna. Parece que Ryan Condal & Sara Hess optaron por la vía más obvia: omitir todos esos conflictos secundarios y centrar la atención en la batalla más importante del Dominio.

Mi reacción es igual a la de Tessarion al descubrir que no veremos la Batalla de Vinomiel, ni el Saqueo de Puenteamargo

Rhaenyra XVII

Rhaenyra se siente como una hija de empresario que hereda el negocio de su difunto padre, pero descubre que dicha empresa se cae a pedazos y no sabe ni por donde empezar. Mucho se ha especulado sobre el famoso episodio conceptual. Rumores salidos de los rincones más oscuros de Reddit se contradecían entre sí afirmando que el episodio se centraba en el pasado de Otto Hightower, o en el origen de Alys Rios, o en el viaje de Aegon o que incluso veríamos una historia original que vinculaba a los Hombres Verdes de la Isla de los Rostros. La verdad resultó ser más simple. El episodio le dedicaría homenaje al personaje que lleva menos minutos de pantalla: la Reina Rhaenyra. Me hubiera encantado ver un episodio similar en Game of Thrones cuando Cersei asciende al Trono de Hierro mediante un golpe de Estado. Sería interesante ver la reacción de Poniente ante una verdadera reina ilegitima. El sentido común dictaría que el reinado de Cersei, la primera de su nombre, duraría menos que la esperanza de vida de un sapo cruzando una carretera.

Que Cersei haya podido gobernar Desembarco del Rey de forma ilegitima sin sufrir rebeliones es un completo sinsentido

Rhaenyra ha empezado su mandato con demasiados contratiempos. La cantidad de problemas que se le presentan desde el día uno la terminan agobiando y provoca que la reina legítima no pare de tomar malas decisiones. Hubiera sido buena idea que Rhaenyra no tomara en solitario todas las decisiones y tomase más en cuenta la opinión del Consejo en Rocadragón, pero desde el complot de Jacaerys, la Reina decide dejarlos abandonados en la isla y quedarse solamente con la Mano del Reina, Corlys Velaryon, y la Consejera de los Rumores, Lady Mysaria. El mayor desafío que deben afrontar los Negros es la escasez de presupuesto y como a Tyland Lannister se lo da por muerto, no hay forma de que el oro desaparecido regrese a las bóvedas de la Fortaleza Roja.

Los peores enemigos políticos de Rhaenyra la Triunfante

Es interesante ver la excesiva confianza que maneja Rhaenyra desde que se sienta en el Trono de Hierro. La Reina piensa que la guerra terminó y aquellos ejércitos y dragones que todavía merodean por Poniente no suponen una gran amenaza. Robaovejas y el asesino de Jacaerys siguen libres volando en algún lugar del Valle de Arryn. El ejército de Lord Tywin todavía sigue intacto y con un dragón en su posesión. Vhagar sigue roncando en la Isla de los Rostros mientras espera la llegada del ejercito de Ser Oppenheimer y Ser Gwayne Hightower. Dos ejércitos, “tres” dragones, yo diría que son números suficientes para marcar alguna diferencia en el tablero geopolítico. Eso no es todo. Las malas noticias no paran de llegar. La flota Velaryon se ha debilitado bastante, piratas de la Triarquía acosan las costas de Poniente, Aegon y Larys han desaparecido, Ser Simon Strong fue asesinado y Harrenhal está en posesión de Aemond. Si Rhaenyra tuviera la inteligencia de una paloma, debería castigar a aquellas Casas Nobles que juraron lealtad a los Verdes, no castigar a sus propios aliados. Está justificado que Rhaenyra le demande oro a su prima Lady Jeyne Arryn por no mover un dedo, pero también debería ordenar a los Tyrell y a los Baratheon a que renuncien a su neutralidad y exigirles que paguen tributo. Seguramente el oro de los traidores/neutrales tardaría semanas en llegar a Desembarco de la Reina, pero es una solución a largo plazo para lidiar con la crisis económica de la ciudad.

Creo que es momento perfecto de que alguien se acuerde de Lord Borros Baratheon

Rhaenyra la Triunfante ha mencionado a Lady Johanna Westerling, la viuda del difunto Jason Lannister, pero no ha mencionado a Dalton Greyjoy, el Kraken Rojo. En Fuego & Sangre, Otto Hightower le ofrece al Señor de las Islas del Hierro un lugar en el consejo Verde como Consejero Naval para poder así contrarrestar a la Flota Velaryon, pero el joven guerrero decide aceptar la oferta de Daemon Targaryen sobre tener la libertad de saquear las costas de las Tierras del Oeste. Ahora que la Mano de la Reina no tiene barcos para defender el comercio marítimo, era la oportunidad perfecta de que Rhaenyra considere ofrecerle al Kraken Rojo unirse al bando ganador. Si, lo sé, los Greyjoy siempre terminan siendo unos aliados terribles. No me olvido de las posibles consecuencias. Del mismo modo, es posible que a la reina legítima se le olviden ciertos detalles por culpa del estrés que maneja. Así como también se le olvidó mencionar a sus hijos más pequeños, Aegon y Viserys. Bueno, será una cosa más que se suma a la lista de pendientes de la Reina Victoriosa.

Mi reacción ante la posibilidad de que el Kraken Rojo sea eliminado de la adaptación

No es incoherente que muchos personajes se atrevan a desafiar a la reina triunfante en público. Si el Septón Supremo se hubiera negado a coronar a Daemon con el mismo tono desafiante con el que trata a Rhaenyra, hubiera perdido la cabeza en ese mismo instante. Corlys Velaryon, Torrhen Manderly, el Septón Supremo, todos ellos se la pensarían dos veces antes de criticar en público al Rey. Incluso la declaración del Septón Supremo de que los dragones son magia profana y que dichas bestias solo saben destruir tiene sentido si nos ponemos a repasar la complicada relación que tiene la Casa Targaryen con la Fe de los Siete años antes de la Danza de Dragones.

Lo que a Rhaenyra se le vino en mente cuando el Septón Supremo se negó a coronarla hasta que se confirme la muerte de Aegon II

Cuando Jaehaerys el Conciliador ascendió al Trono de Hierro en el 48 D.C tras la misteriosa muerte de su tío, Maegor el Cruel, este decidió perdonar a muchos enemigos del tiránico rey. Entre ellos, Jaehaerys eliminó las recompensas que su tío había puesto sobre las cabezas de los Hijos del Guerrero y los Clérigos Humildes, antiguas ordenes militares juramentadas a la Fe de los Siete. El joven rey logró convencer a la Fe Militante de que la Corona se encargaría de proteger a la Fe de los Siete y así disolvió dicha sagrada orden. Una vez que Jaehaerys fue bendecido y coronado por el Septón Supremo en el Septo Estrellado de Antigua, logró reconciliar el Trono de Hierro y la Fe de los Siete. Cuando el joven rey voló a lomos de Vermithor hacia Desembarco del Rey, se llevó consigo a muchos miembros de la casa Hightower, entre ellos un joven Otto Hightower. Por eso no me sorprende que todavía existan fanáticos religiosos que no vean con buenos ojos a los Targaryen por sus costumbres incestuosas y aires de superioridad moral (ya saben, eso de que “los Targaryen están más cerca de los dioses que de los hombres”).

Los Hijos del Guerrero y los Clérigos Humildes son ordenes militares muy importantes en el canon de los libros. No tienen nada que ver con los fanáticos religiosos vistos en Juego de Tronos

Alicent XI

“¿Me culpas por las decisiones de los hombres?”, respondía una Alicent ante el reclamo de su antigua amiga sobre el oro desaparecido y los movimientos del consejo Verde. La reina madre tiene suerte de que su amor de la infancia no tenga buena memoria y se haya olvidado de que la propia Alicent ha actuado de forma activa para coronar a su hijo Aegon. Fue Alicent que gobernó durante años en nombre de los Hightower cuando Viserys yacía en cama. Fue Alicent quien intentó atacar a Lucerys con la daga de acero valyrio cuando Aemond perdió un ojo. Fue Alicent quien trató de convencer a Rhaenys de que se uniera a los Verdes cuando la reina que nunca fue era prisionera en la Fortaleza Roja. Y por último, fue Alicent quien se autoconvenció de que su hijo Aegon era el príncipe que fue prometido. Las dos reinas Hightower deben dar las gracias de que serán tratadas como “invitadas” en vez de prisioneras. ¿Será que Daemon todavía se acuerda de aquellas visiones donde Helaena se le aparece de la nada para hacerle recordar su rol en la historia? Sería frustrante que la aparición de Helaena en medio de todo ese fanservice que hemos visto en la temporada pasada cayera en el olvido.

Alicent: “Yo solo soy una víctima”

Corlys VII

La Mano de la Reina tiene toda la razón con enojarse ante la negativa de Rhaenyra por legitimar a Addam y a Alyn. La pobre Serpiente Marina lo ha perdido todo por apoyar a su Reina. La Casa Velaryon ha perdido poder e influencia y, al menos que se saquen de la manga sobrinos que puedan reclamar el titulo del Señor de las Mareas, se están quedando sin herederos varones. La reina triunfante no puede hacerse la victima con este asunto, legitimar a los hijos bastardos de su Mano no le cuesta nada. Aunque la Reina teme por reavivar el debate sobre la legitimidad de sus hijos, la realidad es que los nobles de Desembarco de la Reina tienen razones más justificadas para odiarla, como, por ejemplo, brindarles banquetes con carne de ratas y saquear sus viviendas. Es otro error que se suma (innecesario a mi parecer) a la lista de cagadas de Rhaenyra. También es innecesario que Corlys insulte la memoria de los hijos fallecidos de Rhaenyra, ya que Jacaerys murió en el Gaznate defendiendo su flota del ataque de la Triarquía. Menos mal que Daemon no va a enterarse de nada porque resultaría en una catástrofe si de repente Rhaenyra pierde de golpe el apoyo de la Casa Velaryon.

Vaemond Velaryon desde los Siete Infiernos viendo con orgullo las declaraciones de su hermano

Los Caballeros de la Reina Dragón

Está escrito que cuando felicitaron a la Serpiente Marina, este dijo: “si esto es la victoria, rezo por no cosechar otra en la vida”. Champiñón nos cuenta que esa noche, en Rocadragón, dos hombres brindaron por la matanza en una taberna llena de humo que había bajo el castillo: los jinetes de dragón Hugh el Martillo y Ulf el Blanco, que habían participado en la batalla montados en Vermithor y Ala de Plata y sobrevivido para jactarse. “Ahora somos caballeros de verdad”, declaró Hugh el Duro. Y Ulf se echó a reír y dijo: “A los Siete Infiernos con eso: Señores deberíamos ser”.

fuego & sangre

 

Los aliados más importantes de Rhaenyra, y por ende, las personas más poderosas de Poniente. De izquierda a derecha: Ser Addam Velaryon, Ser Hugh el Martillo, y Ser Ulf el Blanco

Para ser sinceros con ustedes mis Leales, yo opino que las Semillas de Dragón de los libros son personajes bastante genéricos. En cambio, en la serie son personas honradas y con buenas intenciones, no existen razones (aún) para dudar de su lealtad hacia los Negros. Ellos todavía no son conscientes de lo importantes que son para la guerra. Sin las Semillas de Dragón, Rhaenyra nunca tendría la ventaja aérea y nunca se hubiera animado a conquistar la ciudad y salir a cazar al príncipe Aemond. La reina triunfante podrá ofender a los nobles menores de las Tierras de la Corona, a su propio consejo, a su propia Mano, a las casas nobles que le juraron lealtad, pero jamás debería ofender a sus aliados más poderosos. El trato condescendiente de Daemon hacia las Semillas de Dragón no es nada comparado a la humillante recompensa que la Reina Bondadosa le tiene preparado para el jinete del segundo dragón más grande de Poniente: una puta CASA en la Colina de Visenya. A Hugh se le muere una hija por culpa del bloqueo del Gaznate, ¿y la reina le ofrece una simple choza? Si las Grandes Casas de Poniente tuvieran la astucia de Meñique, no deberían tardar en ofrecerles recompensas más jugosas. Ulf está soltero, los Frey podrían entregarle en bandeja de plata todas sus hijas vírgenes al caballero dragón para que se fuera a vivir a los Gemelos. A Hugh podrían ofrecerle un castillo entero y convertir a su esposa en lady. De hecho, cualquier casa importante podría ofrecerle lo que fuera con tal de tener de vecino al dragón del mismísimo Conciliador. Por el momento, a ninguna Semilla de Dragón se le subió el ego por las nubes y no representan un problema para Rhaenyra.

A Rhaenyra le llovieron pretendientes cuando su padre le ordenó casarse. Quien no querría tener de yerno a Ser Ulf Targaryen y a su espléndida dragona (todavía fértil) Ala de Plata

Rhaenyra XVIII

Rhaenyra ha demostrado tener un don para tomar malas decisiones y así ofender a todos sus aliados en el proceso. Pero la lista de cagadas diplomáticas aún no termina. En su intento por abrazar el comunismo, la heredera de Viserys se deja influenciar por el discurso de la lucha de clase de la Madame Sylvie y comete un error político catastrófico: engatusar a los nobles de la corte con un festín de ratas mientras que los Capas Doradas, comandadas por Ser Henry Cavill, saquean y roban todas las provisiones que aquellos nobles hayan acaparado en estos meses de hambruna y miseria para luego regalárselos a la población hambrienta de Desembarco de la Reina. Sin duda, este movimiento digno de gobiernos bananeros de países del Tercer Mundo le pasará factura a la Reina Dragón en el largo plazo. A los únicos que le hizo gracia semejante decisión temeraria debieron ser Daemon y los fans casuales que no saben nada de estrategia geopolítica. Hablando de Daemon, el rey consorte demostró ser un político nefasto. Le aburren las intrigas políticas y no se preocupa por la reputación de los Negros ni los problemas de la gente común. El conquistador renacido se encuentra convencido de que sus problemas financieros se resuelven con más guerra y conquista. Gracias a los Siete, a Rhaenyra no le llama la atención abrazar el nacionalsocialismo y prefiere volcar su atención en gobernar Poniente de forma pacífica y conciliadora.

Daemon: “Me aburro soberanamente…Ey, Rhaenyra…¿Y si iniciamos otra guerra?”

Los fans nos hemos estado aburriendo al esperar por tanto tiempo la llegada de Daeron el Incognito. Incluso para los televidentes que no están al tanto de las filtraciones y acontecimientos de los libros, es obvio que algo andaba mal con la presunta entrega del “heredero de Aegon”. Su raro comportamiento ante sus captores llamaba mucho la atención. Se siente como esas hamburguesas veganas que fingen tener un aspecto y sabor similar a la carne autentica pero que no logran convencer a la mayoría de los consumidores. Me acuerdo de una marca especifica de carne vegana de hamburguesa cuyo empaquetado pone “Not-Burguer” así que llamare al impostor “Not-Daeron”. Gracias a la ayuda de Alicent, la reina bondadosa descubre que Not-Daeron no es un autentico Targaryen. La decepción entre ambas reinas es absoluta. Mi deseo es que Not-Daeron no se convierta en desayuno para dragones y que tenga más minutos en pantalla adoptando el rol de un personaje que veremos en el futuro. Pero no me quiero adelantar.

Ojalá veamos en el futuro más participación de Not-Daeron

Puede que a algunos fans no les interese un episodio completamente centrado en los diálogos y en la política. Aun así, es nostálgico regresar a esa época dorada de Game of Thrones donde la trama no dependía de batallas épicas ni efectos especiales para mantener enganchado al espectador durante una hora entera. La realidad le ha dado a Rhaenyra una bofetada a mano abierto. Ni siquiera el consejo de Alicent le va a servir a la futura Maegor con tetas para afrontar todos los desafíos que conllevan gobernar un reino en crisis. “La guerra se traga el oro como pozos en la tierra”, decía Tywin Lannister cuando en Tormenta de Espadas volvía a ejercer su cargo de Mano del Rey tras la Batalla del Aguasnegras. La diferencia en este caso es que la Danza de Dragones todavía está lejos de terminar y los Negros no tienen oro ni para comprar cebollas y papas.

Sobre la escena final, creo haber interpretado la situación con el Guardián de Dragones que se le presenta a Rhaenyra con la noticia de la caída de Ladera. A Tessarion la iban a transportar hacia Desembarco de la Reina y nuevos cuidadores de dragones fueron designados por Rhaenyra para controlar a la joven dragona azul (no son los mismos que vimos en el primer episodio). Luego el ejército Hightower captura Ladera y masacra a toda la escolta para poder liberar a Tessarion y el único sobreviviente huyó de ese lugar para poder llevarle la noticia a Rhaenyra. Me gustaría creer que Lord Tywin engatusó a Lord Glendon Footly haciéndole creer que el ejercito Hightower iba de pasada y que necesitaban descansar en Ladera para retomar su marcha hacia Desembarco de la Reina para jurar lealtad a Rhaenyra. Es una estrategia similar usada por Napoleon Bonaparte en 1808 cuando el emperador francés engañó y capturó al rey Fernando VII de España haciéndole creer que ingresarían al país como aliados y que el ejército francés necesitaba pasar por España para atacar Portugal. La noticia resulta ser un trago amargo para Rhaenyra y ella decide actuar por la vía bélica y convertirse al fin en la Maegor con tetas.

Lord Tywin hablando con Lord Glendon Footly, Señor de Ladera: “Mil disculpas mi estimado Lord, mi ejército y yo nos encontramos exhaustos. Vamos camino a Desembarco de la Reina a luchar en nombre de nuestra gloriosa reina legitima. ¿Sería tan amable de dejarnos pasar la noche en su ciudad?”

Y así concluye un fantástico episodio de transición, uno que es importante en el desarrollo de la reina Rhaenyra. George siempre repetía que Tolkien fue muy vago describiendo el reinado de Aragorn a finales del Señor de los Anillos. Leer que el Heredero de Isildur “gobernó sabiamente durante muchos años” le sabía a poco a nuestro gordito vago, así que, lejos de quedarse conforme, plasmó muchos ejemplos de reyes buenos pero malos gobernantes en Canción para explorar la complejidad de ser rey y demostrar que conquistar y gobernar son dos cosas muy distintas. Su fiel servidor se encuentra complacido ya que he leído años atrás rumores de que Sara Hess iba a tergiversar la historia haciendo que el Consejo Negro fuera el responsable de tomar todas las malas decisiones y que Rhaenyra fuera inculpada por cagadas ajenas cometidas por sus “aliados”. Por suerte, el Consejo Negro está en Rocadragón y Rhaenyra en solitario toma todas las malas decisiones posibles. Nos vemos en la siguiente reseña mis Leales, el Escriba Regente dormirá complacido durante días sabiendo que los eventos canónicos relacionados al gobierno de Rhaenyra todavía siguen respetándose tal cual se vio en Fuego & Sangre. ¡Valar Dohaeris!